lunes, marzo 09, 2009

Gente muy antigua

Se trata de una carta de un hombre que ha tenido un sueño muy extraño ubicado en los últimos años de la república romana en la ciudad hispana de Pompelo (Pamplona). En el sueño el que redacta la carta era un cuestor (encargado de ciertas tareas administrativas y fiscales en las provincias romanas) provincial llamado Lucio Celio Rufo. 
Habían observado que, cada primavera y otoño, se celebraban en los montes de las proximidades ciertos aquelarres en extrañas lenguas que daban lugar a la desaparición de mucha gente. Incluso los bárbaros vascones tenían miedo de aquellas terroríficas noches. Entonces el cuestor envió sendas misivas a Tarraco (Tarragona) y Calagurris (Calahorra), para que enviaran soldados que se enfrentaran a aquellas gentes tan antiguas que causaban pánico dos veces al año. Cuando sonaron los tambores en las calendas (principios de mes) de noviembre una cohorte de trescientos hombres buscó un guía nativo que les guiara hasta la cima. Y allí empezaron a sonar unas voces estruendosas mientras las hogueras incrementaban las sombras de inmensos seres terroríficos. Cundió el caos y el narrador despertó del sueño sin saber el final.

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