sábado, marzo 07, 2009

¿Cómo dan los escritores el primer gran salto que les lleva a la fama?

He aquí algunos de los escritores más famosos del mundo, reconocidos internacionalmente como tales. Siento enorme curiosidad sobre cómo eran sus vidas antes de ser famosos y cómo dieron ese gran salto que les otorgó la celebridad. Podría poner muchos otros, incluso algunos españoles, pero se convertiría en un texto muy largo. Sin embargo, cogiendo a varios de los mejores narradores actuales, el contraste con su vida anterior a la fama se convierte en algo abismal.

Ken Follett había trabajado como reportero, un trabajo que le daba pocas satisfacciones, hasta que se convirtió en editor de Libros Everest. Es entonces cuando comienza a escribir relatos como afición, por las tardes y los fines de semana. Ocho años después escribiría la primera novela que le otorgaría fama internacional: La isla de las tormentas.

Stephen King ya comerciaba con sus escritos en la escuela y en el instituto. Sus profesores veían con malos ojos que vendiera sus cuentos y le obligaron a devolver el dinero. Siguió escribiendo y después de la universidad intentó vender sus relatos a numerosas revistas, con poco éxito. Cayó en el alcoholismo y entonces comenzó la novela de Carrie, que tiró a la papelera. Fue su esposa la que la recuperó y le conminó a terminarla. Envió el manuscrito a la compañía editora Doubleday y se olvidó de él. Un tiempo después le ofrecieron una oferta no muy alta por la novela, valor que se incrementó poco después. 

John Grisham fue un abogado de éxito que cambió el Derecho Penal por el Derecho Civil. Después de presenciar un terrible testimonio sobre una víctima de violación de tan sólo doce años, comenzó a escribir su primera novela, Tiempo de matar, que envió a varias editoriales. El manuscrito fue rechazado por unas cuantas y finalmente Wynwood Press lo compró y publicó.

George R. R. Martin escribía desde su más tierna infancia. Estudió periodismo y andaba mal económicamente cuando publicó su primera novela, La muerte de la luz. Nadie daba un duro por él y apostó fuerte. Se dedicó en cuerpo y alma a crear una saga que aún no ha terminado, un proyecto que le ha convertido en uno de los mejores escritores de fantasía épica.

J. K. Rowling había estudiado Filología Clásica y francés. En tan sólo cinco años pasó a convertirse en multimillonaria. La historia de Harry Potter surgió en el vagón de un tren. Estaba en paro y divorciada, con varios hijos pequeños a su cuidado. Se sentaba en las cafeterías londinenses y escribía sin parar, desesperada para llegar a fin de mes, desconociendo que aquellas hojas la convertirían en una mujer internacionalmente famosa y le otorgarían una inmensa fortuna. A través de una agencia literaria, el manuscrito Harry Potter y la Piedra Filosofal fue rechazado por doce editoriales. Finalmente, una pequeña empresa editora decidió comprarlo y publicarlo, sin muchas esperanzas. Nadie creía que un ‘libro para niños’ pudiera tener tanto éxito.

CONCLUSIONES
Las editoriales se equivocan la mayoría de las veces. Se mueven por la visión de elevados beneficios económicos, pero en realidad no tienen poderes de adivinación para estimar si una novela tendrá éxito o no.  
Estos cinco escritores son novelistas de éxito internacional reconocido. Han tenido la fortuna de ver su obra publicada en vida. Pero antes de llegar a la fama, malvivieron luchando por perseguir un sueño. Después de batallar con muchos editores que no hubieran puesto la carne en el asador por ellos un día dan el gran salto a la fama. 
Me imagino a la Rowling frente a su agente literario la primera vez: una mujer desesperada por ganar dinero para poder comer, teniendo entre manos una historia para ella buena (pero no tan buena para la persona que tenía delante), aguantando todo tipo de críticas y un trato despectivo (“una novela para niños jamás podría tener mucho éxito”). Me la imagino después saliendo de la agencia cabizbaja, desmoralizada, esperando un éxito que le han asegurado y reasegurado que jamás logrará. Toda su vida hecha pedazos en un instante. Sin embargo, la cosa no marchó como le habían asegurado. Ahora las editoriales se pegarían por conseguir un manuscrito de la escritora. 
¿Hasta qué punto es fiable lo que dicen? Al final, son los lectores los que más peso tienen (siempre acompañado por una buena publicidad).

1 comentario:

J.R.Infante dijo...

¡Ah el mundo editorial! Por supuesto que son los lectores los que tienen la palabra, pero tal y como están las cosas hoy día, a estos les llega lo que las editoriales quieren que son las que manejan la publicidad, sin la cual todo es muy dificil.
La suerte juega un papel primordial en todo este lío, puesto que si das con una persona que se interese por tí del mundo editorial, todo te irá bien, o consigues alcanzar varios premios seguidos, o caes en manos de un cazatalentos. Hay que moverse, presentar batalla, tener ganas de llegar donde haga falta y ...esperar, esperar siempre a ese golpe de suerte que te saque del anonimato.
En medio de todo eso está tu propia batalla,por hacerlo bien, por formarte, por tener claro que quieres transmitir, por aprender un día si y otro también, y por no aburrirse. Hay mucha gente que tienen talento y tarde o temprano terminan por salir a la luz y otra que tienen muchas ganas y su fuerza está en la constancia por hacer las cosas bien y que les llegue a los lectores.
Creo que nadie que tenga afición al hecho de escribir deba abandonar porque no le presten atención en las editoriales, siempre habrá otra puerta abierta por la que entrar y darse a conocer.
Es mi opinión.
Un beso