domingo, marzo 22, 2009

El hombre de la multitud

Un hombre se encuentra en un café del centro de Londres, mirando por la cristalera a la gente que va y viene. Por los rostros y las vestimentas les va clasificando en oficios o incluso inventándose sus vidas. De repente, ve un rostro que le resulta extraño y empieza a seguirlo. El anciano camina por las calles del centro, entra en comercios sin comprar nada, llega a la zona más pobre y vuelve de nuevo al centro. Le persigue durante toda una noche y parte del día siguiente y el narrador empieza a creer que ese anciano es algún tipo de criminal. Finalmente, se pone delante de él, pero ni siquiera repara en su presencia.

"Hay libros que no se pueden leer".

La caracterización de una multitud se logra con recursos aparentemente simples, pero tras los cuales se esconde la sensibilidad del observador, "capaz de leer la historia de muchos años en el breve intervalo de una mirada". 

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