
Hace años que tengo este libro pendiente para leer. Concretamente, desde 1999 (antes ponía la fecha de compra junto a mi nombre, un detalle que luego me pareció que sobraba). El libro lo había cogido en anteriores ocasiones y lo había empezado durante dos veces para abandonarlo antes de llegar a la página cien, tal y como corroboraba un marcapáginas. Como quien dice, "a la tercera va la vencida" y así ha sido.
Reconozco que si las anteriores veces me pareció un ladrillo que no iba en la línea de argumentos de Follett, esta vez, más familiarizada con los problemas de Oriente Próximo, me ha hecho saltar de la butaca en varias ocasiones, sobre todo al comprobar que es una historia real, que Ross Perot existe y en activo (ahora ronda los ochenta años) fue tan temerario, extravagante y heterodoxo como se cuenta en el libro.
Reconozco que el libro es, además, una pequeña apología contra los países árabes y predica lo antiiraní poniendo como ejemplo los hechos que acontecieron entonces.
Se trata de un choque de voluntades al comprender cómo un imperio como el persa se convirtió en un país decadente, fruto de la imposición de un gobierno que preconizaba el fanatismo religioso musulmán y el antioccidentalismo.
Corren los últimos años de 1978 en Irán, un país floreciente que abre sus puertas hacia el modernismo occidental y el capitalismo con la instauración de franquicias de empresas europeas y norteamericanas que implantan sus recursos y productos con el visto bueno del Sha. Una de estas empresas que llevan a la expansión iraní es EDS, con sede en Dallas y cuyo presidente y fundador es una celebridad en Estados Unidos: Ross Perot. La EDS, siglas que corresponden a Electronic Data Systems, es una empresa de sistemas informáticos que está informatizando toda la Seguridad Social iraní. Llevan varios meses preocupados porque el Ministerio de Sanidad no les ha pagado. En diciembre se dan cuenta de que el Gobierno del Sha está en bancarrota.
Cuando los primeros altercados revolucionarios saltan a las calles de Teherán, Ross Perot decide evacuar a todos sus empleados del territorio iraní. Pero la embajada americana tiene los pasaportes de los dos jefes de la EDS en Irán, Paul Chiapparone y Bill Gaylord, que se ven obligados a quedarse en el país, mientras todos sus compañeros se marchan a Estados Unidos. La embajada les traiciona y son sometidos a unos interrogatorios por el magistrado iraní Dadgar, un hombre que les lleva directamente a prisión.
Cuando en Dallas, Perot descubre esta traición decide mover todos sus hilos para que alguien saque a sus empleados de la cárcel. Hay que tener en cuenta que Perot había ayudado a prisioneros de guerra en Vietnam y era entonces una especie de héroe nacional, que había recorrido los medios de comunicación. Es amigo personal de Henry Kissinger, que intenta ayudarle, pero el resultado es infructuoso. El perspicaz Perot sabe que por medios legales no va a conseguir sacar a sus dos hombres de Irán, así que busca otras soluciones. La más arriesgada (e ilícita) es la creación de un grupo de rescate que entre a hurtadillas en el país y saque a los prisioneros de la cárcel, aun teniendo que usar la fuerza bruta. Para ello, llama a su lado a un viejo coronel de guerra, Bull Simons, un hombre curtido en la batalla que se convertirá en líder indiscutible del grupo.
Perot elige personalmente a un grupo de empleados, ex combatientes, de la EDS y les expone su plan. Son las águilas de Ross Perot, que siempre elige con lupa a los hombres que trabajan para él. Sabiendo que muchos de ellos han estado en Vietnam en el pasado, son entrenados por Simons hasta que deciden aterrizar en territorio iraní.
Es la época revolucionaria en que el Sha abandona Irán y el pueblo pide el regreso del ayatollah Jomeini, exiliado en París, y uno de los líderes religiosos más importantes del país. Estamos en febrero de 1979. Teherán está ardiendo y las calles están llenas de turbas sedientas de sangre. Los americanos corren peligro en un territorio dominado por el caos y donde los extranjeros no son bienvenidos. El juez Dadgar pide una fianza de trece millones de dólares a la EDS para soltar a Paul y Bill; es la fianza más alta que se ha impuesto en el país. En Estados Unidos, los hombres de Perot buscan un banco que les dé una carta de crédito por ese valor, pero entonces llega el asanto de la prisión, donde se encuentra el iraní Rashid, un joven que trabaja para la EDS y que sueña con ir a Estados Unidos. Paul y Bill escapan por las calles llenas de barricadas y llegan al hotel donde se encuentran sus compañeros.
Ahora queda lo más difícil: deben escapar del país. Ante la imposibilidad de la huida por aire, ya que los aeropuertos se encuentran cerrados, Simons ha preparado la vía de escape a través de Turquía, una zona desértica y montañosa llena de bandidos kurdos y hostiles. Guiados por Rashid y acudiendo a acreditaciones falsas, consiguen llegar a la frontera. En el otro lado les espera un empleado de la EDS y en Van se encuentra el reactor trasatlántico de lujo alquilado por Perot. Hacen trasbordos en Alemania e Inglaterra, pero no se sienten seguros hasta que no pisan tierra estadounidense. La pesadilla ha terminado.
Ross Perot hace un balance de todo lo que hubiera ocurrido si la experiencia hubiera resultado negativa.
"El éxito tiene mil padres, pero el fracaso es huérfano".
2 comentarios:
Hola K.
Muchas gracias por tus comentarios en mi blog, y sobre todo, por incluirme entre tus enlaces favoritos.
Me parece que tienes un blog de estética onírica muy sugerente e interesante.
Un saludo.
Jesús
Me gusta ver tus fotos. Son tan cercanas...
Gracias por el comentario ;)
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