A Rober le he echado la bronca por no haber registrado un relato que presentó a un certamen y resultó finalista. Dice que sigue mi estela. A mí no me importa. He empezado a leer su manuscrito y ya en el título le he sacado tres fallos y he tenido que enseñarle uno de mis manuscritos preparado para el Registro. Pero son fallos por desconocimiento: un punto final en el título, las comillas y que no estaba en cursiva. Le he enseñado un periódico viejo y le he dicho: "Búscame un título que acabe con un punto final". Entre las comillas y la cursiva, a mí siempre me enseñaron a poner los títulos de los libros en cursiva (subrayado si era a mano o con máquina de escribir), ya que las comillas se utilizan para otros aspectos que intentan atraer de alguna manera al lector o para pensamientos de algún personaje, entre otras cosas. También usa gran profusión de comas, pero aún no he visto que separe el sujeto del verbo con una. Le he explicado que por contagio de la lengua oral se suelen transmitir esas pequeñas pausas habladas a la escritura y eso sí que es un error ortográfico grave. Y le he tenido que abrir una página de Word para decirle cómo poner los guiones largos en los diálogos. Para mí son minucias y he sido franca: no me pidas que te alabe, de mí sólo obtendrás críticas constructivas.
Al final he terminado convenciéndole para que registre su relato y explicándole ciertas cosas que debe saber.
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