
No quería acabarlo tan pronto, porque la tercera parte no se publicará hasta el 5 de junio, y me va a tocar esperar al desenlace.
Me gustó más Los hombres que no amaban a las mujeres, aunque es cierto que aquí conocemos un poco más a esa 'salvaje' adorable rechazada por la sociedad. Lo que es cierto es que sigue las líneas de lo más desconcertante e imprevisible. No me extraña que haya sido un éxito.
Lo cierto es que Lisbeth Salander es de todo menos salvaje. Es una luchadora nata, una superviviente de una sociedad injusta, una mujer que odia a los hombres que no aman a las mujeres, una persona con recursos suficientes para salir adelante sin ayuda de nadie. Su peculiar personalidad sorprende, a veces está cargada de momentos de humor, en otras ocasiones nos trae tensión, pero el lector se encariña con ella de una manera extraña. El lector se humaniza con ese desecho social en que la han intentado convertir, y ha terminado siendo una moralista nata que se adelanta a los acontecimientos y a personas supuestamete más expertas (policías, periodistas, investigadores, gánsters). Lisbeth es un personaje único.
Cuando Lisbeth Salander descubre que está enamorada de Mikael Blomkvist, decide huir. Con el dinero que había sacado sutilmente de las cuentas en el extranjero de Wennerström se pone en contacto con un abogado en Gibraltar, creando la empresa Wasp, con el que comprará un apartamento inmenso para ella sola. Su piso anterior se lo deja a su amiga, la lesbiana Miriam Wu, a la que no le cobrará alquiler. A su administrador, el abogado violador Bjurman, lo mantiene a raya por el vídeo de la violación. Con todos los cabos atados, decide marcharse al extranjero de vacaciones para huir de un sentimiento que nunca antes había tenido.
Mikael Blomkvist, por su parte, ignora dónde se encuentra Lisbeth, aunque intenta ponerse en contacto con ella, acudiendo a su casa y llamándola por teléfono, sin éxito. Así que se concentra en su trabajo. Contratan temporalmente a un periodista joven, Dag Svensson, para que escriba un reportaje y un libro sobre el traficking, es decir, el comercio sexual. Su reportaje tiene nombres de personajes de peso, desde políticos y policías hasta periodistas corruptos. Se basa en la tesis de investigación de su novia criminóloga, Mia Bergman. El reportaje en Millennium puede ser una bomba para la opinión pública.
Lisbeth regresa a Suecia en medio del caos. En su ausencia, Nils Bjurman ha investigado sobre ella y ha llegado a ponerse en contacto con un hombre que odia profundamente a la joven. Por casualidad, ella descubre al abogado en una cafetería y hace sus pesquisas. No le queda más remedio que vengarse de él.
Después entra en los ordenadores de Mikael y de Dag, por lo que descubre lo que se traen entre manos. Y decide hacer una visita a Dag Svensson. Lo único que ha llamado la atención de Lisbeth Salander es un nombre: "Zala" y a ella esa simple palabra le trae muchos recuerdos.
Es Mikael Blomkvist el que encuentra los cadáveres de Dag y Mia en su casa. También encuentra el arma homicida (una pistola perteneciente al abogado Bjurman). La policía empieza a investigar y encuentran las huellas dactilares de Lisbeth en la pistola. Al abogado se lo encuentran también muerto en su casa. Tienen claro que la culpable es Lisbeth Salander y su fotografía se distribuye en todos los periódicos.
Sólo dos personas creen en su inocencia: Mikael Blomkvist y Dragan Armanskij, su jefe. Entran en su piso y finalmente hacen declarar a Miriam Wu, que desconoce la residencia actual de Lisbeth. A Mikael se le ocurre que es posible que la joven entre en su ordenador y abre una carpeta a nombre de Lisbeth. Su instinto no le engaña y ella, por fin, le contesta y le da pistas para su investigación. También le confiesa que no es la criminal que todo el mundo está buscando. Cuando Lisbeth sale a la calle, va disfrazada y con una identidad nueva, y se encuentra oculta en su enorme apartamento a nombre de una empresa imaginaria.
Sigue las pistas y la investigación de la policía. Miriam es secuestrada y aparece en escena un ex boxeador amigo de Lisbeth, Paolo Roberto, que se une a Mikael para descubrir el paradero de su joven amiga. Paolo salva a Miriam Wu de ser descuartizada, pero tiene que enfrentarse a vida o muerte con un hombre que no siente dolor, una montaña humana que está dispuesto a asesinarles. Consiguen escapar del gigante rubio. En aquel almacén en medio del campo, la policía encuentra cadáveres y empiezan a reconsiderar que quizás Lisbeth Salander, la psicótica asesina, sea realmente inocente de los hechos de que ha sido acusada. Lisbeth necesita encontrar a Zala, Alexander Zalachenko, y acabar con él. Así que sólo tiene que seguir los pasos del gigante rubio. Ya ha encontrado los documentos que el abogado Bjurman guardaba en su casa de campo. Eso y el vídeo de su violación los abandona en su casa, pero antes de marcharse vacía el disco duro de su ordenador.
Gracias a un apartado de correos, llega a una casa solitaria en el campo. Espera y se asegura de que allí sólo hay dos personas: el gigante rubio y un viejo cojo con la piel desfigurada. En Estocolmo, Mikael consigue encontrar su casa y desactivar la alarma. Allí encuentra la documentación y el vídeo y sigue los pasos de Lisbeth.
La joven entra en la casita, donde es apresada por el gigante rubio. Zalachenko está rodeado de sensores de movimiento y estaban prevenidos de su presencia desde hace horas. El viejo quiere matarla, como venganza de lo que le hizo, pues el viejo es el padre de Lisbeth, un desertor del servicio de inteligencia militar ruso, el GRU, que pidió asilo político en Suecia durante la Guerra Fría, un psicópata cuyas huellas eran borradas por la policía secreta sueca. Lisbeth, con doce años, se enfrentó a su padre, tirándole unas latas de gasolina y prendiéndole fuego, después de que él empleara la fuerza bruta con su madre. Él aún no lo ha olvidado y sólo quiere acabar con su hija. En la actualidad, Zala se dedica al comercio sexual, y ha formado una sociedad con el gigante rubio, que también es hijo suyo.
Los dos hombres la arrastran hasta un claro en el bosque. Zala la dispara con un arma de boy scout, dejándola inconsciente. La entierran viva y vuelven a la casa. Pero Lisbeth, despierta y consigue salir de su tumba. Se acerca a la casa y se defiende de los dos hombres. A su padre le pega un hachazo, dejándole medio muerto, y el gigante cree ver un fantasma, por lo que sale huyendo.
Entonces Lisbeth llama a Mikael, que tiene el teléfono desconectado. Sin embargo, el periodista está llegando a la casa y se la encuentra semi inconsciente.
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