martes, febrero 03, 2009

Joffrey Baratheon

En principio aparece como el primogénito del rey Robert Baratheon y Cersei Lannister y, por tanto, el heredero al Trono de Hierro. A medida que transcurre la historia, descubrimos que tanto Joffrey como sus dos hermanos pequeños, Myrcella y Tommen, son frutos del incesto entre la reina Cersei y su mellizo, Jaime Lannister.
Es un muchacho irascible y cruel, que se hace acompañar por Sandor Clegane ‘el Perro’, un hombre atormentado que produce inmenso pavor, sobre todo porque medio rostro lo tiene quemado y la gente le evita.
En Juego de Tronos, el cortejo real visita Invernalia y Robert Baratheon le otorga a su amigo de la infancia, Lord Eddard Stark, las funciones de Mano del Rey, momento en que la familia Stark se partirá para siempre. Aunque sus padres eran amigos, sus hijos no comparten ese mismo sentimiento de amistad: Joffrey Baratheon y Robb Stark mantienen una rivalidad que, más tarde, les enfrentará en bandos enemistados que luchan entre sí. Robb maneja mejor la espada que el príncipe Joff y éste no puede soportarlo. Su cobardía se hace visible en el momento en que intenta burlarse de los Stark con las más variopintas formas de vileza; en el fondo sólo demuestra que sigue siendo un niño incapaz de madurar. Si bien Joff y Robb no se soportan, el joven príncipe y Sansa Stark son prometidos en matrimonio. Sansa le adora y ansía que llegue pronto el día en que se case con él. Joffrey se comporta de un modo zalamero con ella, aunque sólo está fingiendo y tapando al verdadero monstruo que lleva dentro.
Lord Eddard se lleva a sus dos hijas, Sansa y Arya, a Desembarco del Rey. Su investigación le lleva a descubrir el secreto por lo que su predecesor, Jon Arryn, fue asesinado: que los tres príncipes son hijos de la Reina con su hermano. También encuentra a varios bastardos de Robert Baratheon.
El Rey recibe una herida letal de caza y, poco después, Lord Eddard es hecho prisionero. A la muerte de Robert, surgen varios reyes que no aceptan a Joffrey como monarca legítimo: Renly Baratheon con el ejército de Altojardín, Stannis Baratheon en Rocadragón, Robb Stark como Rey del Norte y Balon Greyjoy en el Trono de Piedramar, sin contar a la legítima heredera, Daenerys Targaryen, que se encuentra en los confines del Mar Angosto.
El rey Joffrey y su madre, Cersei Lannister
El verdadero monstruo que es Joffrey deja clara su perversidad cuando le promete a Sansa que será misericordioso con su padre, que le enviará al muro, pero da la orden de ejecutarlo ante un pueblo sediento de sangre. Sansa descubre entonces al verdadero Joffrey, que cada vez la tratará peor, ordenando incluso a la Guardia Real a pegarla. Sólo Sandor Clegane se comportará de manera benévola con ella y será uno de los pocos que no alcen la mano contra ella. Sansa quiere escapar de ese infierno, pero necesita ayuda.
Mientras Stannis Baratheon hace pública la sospecha del incesto de Cersei y sus hijos ilegítimos a lo largo y ancho de los Siete Reinos, el abuelo y Mano del Rey, Tywin Lannister, se enfrenta al ejército de Robb Stark. Tyrion tiene que acudir a Desembarco del Rey como Mano en funciones y se opondrá a su sobrino Joffrey en numerosas ocasiones, intentando proteger a Sansa Stark. A partir de este momento, el que gobernará será el enano.
Cuando muere Renly, se cancela el compromiso matrimonial entre Sansa Stark y Joffrey, porque el Rey se casará con la joven viuda, Margaery Tyrell. Mientras, Sansa tendrá que casarse con Tyrion Lannister.
Joffrey es uno de los tres reyes a los que Melisandre de Asshai echa una maldición. Tras la muerte de Balon Greyjoy y Robb Stark, Joffrey no tardará en perecer.
Es un mal monarca, ya que es incapaz de defender Desembarco del Rey de las tropas atacantes de Stannis. Será Tyrion quien salve la ciudad gracias a sus inteligentes tretas.
El día de su boda con Margaery es envenenado y muere en medio del banquete. Cersei echa la culpa a su hermano Tyrion y a la esposa de éste, Sansa.
Pero la verdadera artífice de la muerte de Joffrey es Lady Olenna Tyrell, abuela de la novia, que no desconoce el carácter brutal del Rey y prefiere asesinarle antes de que toque a su nieta.
Joffrey muere con trece años y le sucede en el Trono su hermano pequeño, Tommen, que es un niño más tranquilo y pacífico, que aún no ha sido envenenado.

Una de las frases que Joffrey repetía con frecuencia era la de “el Rey soy yo”, oponiéndose incluso a su abuelo y a su madre. Eso revela la inseguridad de un niño al que se le dan poderes y que necesita decir quién es el que manda. Si fuera un Rey de verdad no tendría necesidad de repetir esa frase hasta la saciedad.
Muchos personajes ven la muerte del 'Rey niño' como un gran alivio.
Su emblema está formado por el venado coronado de los Baratheon y el león de los Lannister enfrentados.
El rey Joffrey en el Trono de Hierro

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