
El Necronomicon es un libro sacado de la portentosa imaginación de H. P. Lovecraft. El resto sólo son copias baratas y plagios de la idea original, que el autor usó para dar credibilidad a sus historias.
Fue escrito por el árabe loco Abdul Alhazred, de quien se dice que vivió hacia el año 700 d. C., visitó las ruinas de Babilonia y los subterráneos secretos de Menfis, pasó diez años en soledad en el desierto al sur de Arabia, habitado por espíritus malignos protectores y monstruos de la muerte. Después de escribir el Necronomicon desapareció misteriosamente y se cuentan cosas horribles y contradictorias sobre su supuesta muerte. Se cuenta que fue arrebatado por un monstruo invisible en pleno día y devorado ante un gran número de testigos.
El título original en árabe es Al Azif. Azif es un término que los árabes utilizan para designar ese sonido nocturno (producido por los insectos) que suponen que son aullidos de demonios. Fue traducido al griego con el título de Necronomicon por Theodorus Philetas y condenado a la hoguera un siglo después. Tuvo numerosas traducciones, pero muchas se perdieron. Se cree que el manuscrito al español fue traducido por Miguel de Cervantes durante su cautiverio en Argel y que lo tituló El libro de los nombres de los perdidos. La Inquisición hizo desaparecer todos los ejemplares y sólo unos pocos malditos quedan aún en el mundo y su contenido es terrorífico.
2 comentarios:
Veo que has vuelto a Lovecraft.
Buena cosa buena cosa, yo aún tengo el segundo volumen virgen como quien dice.
Después de una larga pausa, ya tocaba. Además esta segunda parte cuenta con textos más maduros, y más largos también.
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