Después de la semana que acaba, en parte es de agradecer que vuelva la rutina. Personalmente prefiero la rutina, saber que puedo encontrarme con un ángel al caminar por la calle o a media mañana, ser consciente de que aparcar el coche no será una odisea, volver a encontrarte con la gente de los días de diario.
Me pregunto si le veré mañana. Supongo que sí, aunque si no, en cualquier momento es sencillo que me encuentre con él. Entonces volverá la magia. Miraré a sus ojos y veré todas las cosas buenas, escucharé su voz y sentiré que se me eriza la piel, me morderé el labio inferior cuando la imaginación haga su hueco, sabiendo todo lo que me callo y no me atrevo a decirle.
Imaginaré que le acaricio el pelo y el rostro y le seguiré abrazando en sueños cada noche...
Le quiero tanto...
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