Una vez llegué a pensar que el amor no existía. Hoy sé -siento- que eso no es así, que existe y que todo lo que nos rodea cuando estamos enamorados es demasiado insignificante al lado de la grandeza -la magia- que trae el amor consigo.
A veces me gustaría ser capaz de susurrárselo, de decirle que le quiero tanto que no sé cómo cabe todo lo que siento por él en un órgano tan minúsculo como es el corazón.
Ahora me gustaría ser capaz de llamarle sólo para escuchar su voz, pero sería estúpido explicarle que la llamada era porque me había acordado de él y me apetecía escuchar esa voz tan sensual.
Hoy le quiero más que nunca, pero sé que mañana amanecerá y le querré un poco más que hoy.
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