viernes, diciembre 23, 2011

En el interior del lienzo

Vincent Van Gogh, Café en Arles (1888)

Anoche me quedé dormida demasiado pronto, podía ser antes de medianoche. 

De repente, estaba caminando por una calle y se oía el bullicio de unos bares cercanos. ¿Quién no se ha imaginado dentro de un cuadro alguna vez? Yo me encontraba en el Café de Arles de Van Gogh, me encontraba con un ángel y recuerdo que todo era perfecto. Era como una noche de verano. Eso me recordó a una película de Woody Allen, titulada "La rosa púrpura del Cairo", en la que una mujer va a ver una película reiteradamente al cine y finalmente el actor de la película sale de la pantalla en su dirección.
Lo cierto es que en el arte siempre me he imaginado cómo sería el ambiente que vieron los artistas para terminar realizando ese tipo de obras.
Las de Van Gogh, debido a su profusión de colores, suelen ponerme de buen humor.

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