miércoles, diciembre 14, 2011

En los momentos previos al sueño

Me relajan esos momentos previos a la decisión de ir a dormir. Aunque llevo meses que no duermo, sino que sueño. Y en mis sueños siempre aparece él, pese a que con el nuevo día no recuerde la mayor parte de los días. Sé que he soñado con él por el estado de ánimo con que abro los ojos, pero no soy capaz de retener esa ráfaga mágica que se esfuma sin decir adiós.
Me gustaría dormir cada noche abrazada a él, susurrándole que es adorable, preguntándole cómo le ha ido el día, dándole mi palabra de que, si él cierra los ojos antes que yo, estaré ahí para velar por sus sueños.
Ha sido un día perfecto. Aún a última hora de la noche sigo saboreando ese momento álgido en que, de repente, he levantado los ojos para encontrarme con su mirada angelical. Es encantador.
Cuando desaparece con el sonido de sus pasos siempre queda ese eco que trae una felicidad que sólo llega con él, llega el momento en que eres consciente que cinco minutos antes de haber alzado los ojos, el día no era tan perfecto. Que ese pequeño encuentro ha traído consigo la magia. Está claro que la magia siempre viene con él. Además estaba guapísimo.

Nunca creí que fuera posible amar de esta manera... Es todo tan intenso...

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