domingo, diciembre 04, 2011

Los atardeceres de diciembre

Cuando ayer por la tarde regresaba a casa, en dirección Oeste, observé el magnífico atardecer ante mis ojos, entre un naranja rosáceo de una belleza extrema.
Ahora, al mirar por la ventana, mientras escucho el viento al otro lado, veo que el atardecer se ha vuelto a teñir de esos mismos tonos anaranjados y rosados.

[En la foto no se aprecia, además el frontón oculta una parte de cielo. Tenía que haber hecho la foto antes de ponerme a escribir.]

Tengo las manos entumecidas por el frío. Hay un motivo: he lavado a mano seis jerséis de lana. Podría poner la temperatura de la lavadora a cero grados para que no encojan, pero sigo prefiriendo hacerlo yo, aunque el agua fría me deje las manos insensibles. En una de las ocasiones me veía lavando un jersey a rayas grises, blancas y lilas. Y entonces he dejado de sentir el agua fría...

No hay comentarios: