Esta tarde no tengo intención de salir ni siquiera a tomar un café con mis amigos. En cambio, al pensar en un café pienso irremediablemente en una mirada angelical, en un rostro perfecto, en una sonrisa misteriosa y en una voz sublime. Entonces un rápido pensamiento atraviesa mi mente y desaparece tan raudo como apareció: "¿Y si le pregunto...?". Entonces no existiría el frío, ni el cielo blanco que vaticina nieves cercanas, ni domingos grises...
Me pregunto si estará donde creo o si no. De todas formas, voy a escribir esta tarde durante ese rato en que no existe el tiempo, ni el lugar.
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