Suena el viento con una fuerza sobrenatural.
Entre los espacios temporales del minutero que sobrepasa la una de la madrugada, su imagen se moldea perfecta en mi mente, como un recordatorio perpetuo de que aún existen ángeles en el mundo.
Con esa imagen etérea, dulce, brillante... es un buen momento para ir a soñar con él, para susurrar en la oscuridad si nuestros pasos se cruzarán mañana.
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