Quizás 2011 no haya sido tan mal año. No ha sido de los mejores, eso está claro, aunque yo me quedaré con lo mejor.
Una de las mejores cosas que han pasado este año, una de esas cosas con las que disfruté enormemente fue la boda de mi hermano, el 13 de Agosto de 2011. El 13811 se juega mañana en mi casa, por supuesto. Disfruté mucho ese día. Claro que una boda siempre es un evento para celebrar.
Otro de los períodos que recuerdo con especial cariño es el largo viaje que hice en el mes de mayo a Nueva Zelanda. Tengo clarísimo que nunca en el futuro haré un viaje tan largo como ese. No porque no quiera, sino porque no hay muchas opciones para ir más lejos aún (Caledonia francesa y otras islas del Pacífico Sur).
Un período que recuerdo con especial crudeza fueron las semanas que comenzaron una noche de abril hasta mitad del mes de julio. Lo recuerdo con crudeza porque hacía todo lo contrario a lo que mi corazón deseaba y evitar, día tras día, a la persona que amas con locura es doloroso. Basta que intentes olvidar a una persona para que no sólo no le olvides sino que le recuerdes con más fuerza. Y, de repente, un día volví a encontrarme con él y todo volvió a cambiar. Entonces decidí dejar todo en manos del azar. Sin embargo, soy consciente de que algo cambió en mí en esas semanas. En cierto modo, me distancié un poco. Ese tiempo me sirvió para centrarme en mis sentimientos, descubrí y acepté que me había enamorado y, cuando volví a encontrarme con él, descubrí una persona aún más dulce, más noble, más adorable. Ahora tengo claro que no puedo luchar, por mucho que lo intente, contra lo que dicta mi corazón. Esas semanas sirvieron para asimilar lo que sentía, para ser consciente de que el amor se había asentado en mi corazón y que, de ninguna manera, podía ir en contra de lo que sentía.
Me ha quedado una semana de vacaciones, donde tenía intención de ir a Lanzarote (hacia el mes de noviembre). Dadas las circunstancias actuales, he tenido que olvidarme de esa semana y centrarme en todo lo que me venía encima, que no era poco.
Hablando de vacaciones para el año que viene, es cierto que quiero ir a Rusia. Ya hubiera ido este año si no me hubiera atrapado los dedos con el tiempo. Soy consciente de la inestabilidad política en que se encuentra Rusia en estos momentos, y por tanto me encuentro observando los noticiarios con interés cuando se habla de Vladimir Putin. Por supuesto, mientras que no se asiente esa situación no voy a visitar ese país. Pero hay muchos lugares por conocer. Así que si en 2012 no es Rusia, serán Canadá, Madagascar o la Isla de Pascua. Quizás Estados Unidos.
Una vez me dijo un ángel que siempre hay lugares por conocer. Tenía razón. Creo que si algún año me tocara la lotería es posible que me cogiera un año sabático y daría la vuelta al mundo (viaje que me gustaría compartir con una persona especial, claro). Pero como las probabilidades de que nos toque la lotería son demasiado lejanas, optaré por elegir un destino cada año... hasta que me case con el banco, algo de lo que posiblemente esté, en el tiempo, más cercano que lejano.
¿Quién sabe lo que nos depara el 2012...? Son demasiados días y los momentos futuros siempre son un secreto. Espero que sean mejores cosas. Que termine el año y puedas decir, con seguridad, que ha sido un año magnífico, uno de los mejores años de nuestra vida.
Pensaba escribir todo esto más cerca del último día de diciembre, pero me he puesto a escribir y aquí estoy, recordando los buenos momentos de 2011. Mi memoria es demasiado selectiva: siempre se queda con lo mejor de todo. Y el nuevo año siempre llega cargado con los mejores deseos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario