viernes, diciembre 30, 2011

Cuatro besos

Ya no queda nada para terminar el año. ¿Qué se le puede pedir al año que entra? Siempre... que sea mejor que el anterior. Yo, que peco de ser optimista, pienso en que siempre hay cosas que pueden resultar mejor que el año que acaba, que todo es susceptible de mejora.
El año pasado comenzó con cuatro besos. Lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer. Empezar el año junto a la persona que amas. Fue mágico. Fue hechizante. Fue magnífico hablar con él sin tener que compartirle. 
No sé si este año saldrá, ni siquiera sé si saldré yo. Cada vez me da más pereza salir en Nochevieja. 

Los cuatro besos de despedida los recuerdo perfectamente. Primero dos, después otros dos. Un "no te preocupes por mí", la preocupación en sus ojos.

La vida es como un dulce que debemos saborear. Seguro que el año que viene será mejor, o al menos es como lo deberíamos imaginar. Claro que habrá momentos tristes, otros agridulces, muchos instantes mágicos... pero ya llegarán... en su momento, cuando tengan que llegar. Porque al final todo llega. Lo importante es disfrutar y saborear cada instante como si fuera único. Vivir viviendo.

Es hora de ir a soñar con un ángel que hace que cada momento sea especial, ese ángel que cada noche me hace soñar y cada día me trae magia...

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