A ver si mañana es un día más tranquilo y puedo regresar a casa a la hora. Siempre digo lo mismo, pero nunca lo cumplo.
A ver si mañana veo a un ángel de mirada perfecta, que siempre consigue que el día sea perfecto, independientemente de la hora en que vaya a casa.
Y no importa que sea martes-trece, porque como él me dijo una vez: "Es un día más".
Le echo de menos.
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