Hoy hemos cenado demasiado pronto. Me da la sensación de que son las once, y todo porque hemos adelantado la cena una hora... inesperadamente. Hemos cenado como un día normal pero, sin duda alguna, hoy era un día especial. Tenía que ser trece.
Trece de agosto, trece de diciembre... Creo que compraré un décimo de la lotería que acabe en trece.
Escucho el viento azotar a los árboles, acariciar los cristales de la ventana... Recuerdo su mirada perfecta, su enigmática sonrisa. En estos momentos me gustaría susurrarle al oído algo como "¿te cuento un secreto?". Sí, sería la noche perfecta.
Escuchar el viento en las calles y sentir su abrazo reconfortante.
Escuchar el viento en las calles y sentir su abrazo reconfortante.
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