A eso de las diez y media tenía tanto frío que me puse el pijama y me metí en la cama a leer. Ni yo misma daba crédito, pero viendo la hora que era sabía que no podía quedarme dormida. Craso error. Llevaría media hora leyendo cuando empecé a sentir que se me caían los párpados.
Antes de medianoche creo que podía estar completamente dormida. Aún me desperté a las tres de la mañana. Con el ordenador encendido y la luz dada, miré el reloj y me di media vuelta en la cama.
Hasta las ocho.
Me resulta extraño quedarme dormida tan pronto. Y eso que anoche pensaba en escribir sobre un ángel de mirada perfecta. Hubo un momento en que se me pasó por la cabeza levantarme y describir su encanto, pero no tenía fuerzas para levantarme otra vez.
Me pregunto dónde estará, me pregunto si le veré hoy. Seguro que está guapo.
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