Es bien reconocido mi habitual espíritu antinavideño. Lo cierto es que es una época que no me gusta. Admiro a la gente que se ilusiona poniendo motivos decorativos en todos los rincones por donde pasa. A mí lo único que me gustaba poner, cuando era pequeña, era el árbol de Navidad, pero hace años que regreso a casa una tarde y ya está todo puesto.
Sin embargo, esta Navidad está tintada de algo especial. Algo que todavía no se puede decir. El espíritu navideño me ha tocado con su varita mágica. Es extraño que haga lo que he hecho esta mañana. Y cuando paseaba por las calles llenas de gente y tiendas pensaba en él, en que me gustaría ir con él a comprar los regalos de Navidad. Sólo por el hecho de compartir unos momentos con él.
Sigo pensando que la Navidad es una época triste, cuando no debería serlo. Dicen que además este año se teñirá de blanco. A mí me gusta la nieve desde la ventana, es decir, si amanece el día 25 de Diciembre nevado la considero una Navidad perfecta, y ya se sabe que en Navidad siempre hay algo de magia, pero no deseo que nieve si tengo que conducir. Entonces odio la nieve, de hecho, nunca me ha gustado la nieve... Cuanto más lejos, mejor.
Ya no queda nada para la Navidad, ni tampoco queda mucho para que acabe el año. Ya podría empezar el nuevo en compañía del ángel de mirada perfecta, como ocurriera hace ya un año.
Es época de desear:
Sin embargo, esta Navidad está tintada de algo especial. Algo que todavía no se puede decir. El espíritu navideño me ha tocado con su varita mágica. Es extraño que haga lo que he hecho esta mañana. Y cuando paseaba por las calles llenas de gente y tiendas pensaba en él, en que me gustaría ir con él a comprar los regalos de Navidad. Sólo por el hecho de compartir unos momentos con él.
Sigo pensando que la Navidad es una época triste, cuando no debería serlo. Dicen que además este año se teñirá de blanco. A mí me gusta la nieve desde la ventana, es decir, si amanece el día 25 de Diciembre nevado la considero una Navidad perfecta, y ya se sabe que en Navidad siempre hay algo de magia, pero no deseo que nieve si tengo que conducir. Entonces odio la nieve, de hecho, nunca me ha gustado la nieve... Cuanto más lejos, mejor.
Ya no queda nada para la Navidad, ni tampoco queda mucho para que acabe el año. Ya podría empezar el nuevo en compañía del ángel de mirada perfecta, como ocurriera hace ya un año.
Es época de desear:
FELIZ NAVIDAD.
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