Intento centrarme en leer, pero no lo consigo. De repente, mis ojos miran a un punto infinito de la pared y lentamente mi mente me trae su imagen perfecta, etérea, mágica. Recuerdo esos ojos y siento un ligero estremecimiento en la espalda.
Intento dormir y evoco cada rasgo de él.
Siento tristeza, aunque yo creo que es más por esta época. Aunque supongo que todo influye.
La mente es traicionera. Me lleva a imaginar cómo hubiera sido un encuentro con él esta tarde. Inevitablemente sonrío. Y luego pienso en que con él nunca nada es como me pueda llegar a imaginar.
La mente es traicionera. Me lleva a imaginar cómo hubiera sido un encuentro con él esta tarde. Inevitablemente sonrío. Y luego pienso en que con él nunca nada es como me pueda llegar a imaginar.
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