El azar nos ha llevado a cruzarnos hoy. Un señor mayor me ha invitado a un café a las once y media. Ya pensaba que no iba a sentir la magia cuando he tenido que volver a salir. Allí estaba él. Guapísimo y adorable.
Sólo hemos cruzado dos palabras, un saludo, pero ha sido suficiente para que me sintiera 'tocada'. Aún recuerdo el momento en que sus ojos han mirado en mi dirección. Sé que he sonreído. Él siempre me hace sonreír.
Ha sido cuestión de segundos, pero han bastado para darme ese pedazo de felicidad que siempre me regala él. Será que es un ángel.
Si por la noche no hubiera tenido reunión es posible que le hubiera llamado para ir a tomar algo. Luego nos ha pasado una cosa curiosa. La cuestión es que nos han ofrecido bombones y champán. Yo hablaba entre sorbito y sorbito de champán y a las nueve estaba en casa.
El perro me ha recibido llorando, porque en mi casa no había nadie desde primera hora de la mañana, ya que yo he comido fuera. Le he tenido que sacar a dar una vuelta. Mi hermano pequeño está fuera. Y mi otro hermano ha venido más tarde, sorprendido por el champán y los bombones.
Como mis amigos están en León, y aquí incluyo a mi cuñada, mi hermano se queda a dormir aquí. Varios meses después de que se fuera con la que ahora es su esposa a su casa me resulta extraño, aunque a veces da la sensación de que nunca se haya ido a otro sitio.
Me pregunto dónde estará él. A veces me gustaría quedar con él, caminar por esas calles que hoy están mojadas, aunque ahora no esté lloviendo, mirar a esos ojos perfectos y encontrar en ellos, cada vez, todas las cosas buenas del mundo, y susurrarle que es un encanto.
Tengo dos largos días por delante para descansar de la semana, que bien me vendrá. Pero también tengo que hacer esas tareas domésticas como lavar y planchar. No importa, porque mañana volveré a salir a pasear hasta la ermita a eso del mediodía, quizás vaya después a hacer la compra, que vienen muchos días de fiesta, y es posible que por la tarde me dé una vuelta por el mercado medieval.
Lo que daría por despertar mañana junto a él. Sin prisa. Sin más. Abrir los ojos y que sean sus ojos lo primero que vea cada día al despertar.
Lo que daría por despertar mañana junto a él. Sin prisa. Sin más. Abrir los ojos y que sean sus ojos lo primero que vea cada día al despertar.
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