lunes, diciembre 19, 2011

Ese momento en que todo se para

No hay nada como empezar el día y verle tan cerca. Un lunes deja casi deja de ser lunes cuando ves a ese ángel de mirada perfecta. Estaba algo despistada, pero su coche, inconfundible, ha aparecido por la calle.
Apenas ha sido cuestión de unos segundos, pero suficientes para que me hiciera sonreír.
Es adorable.
Hacía tanto que no le veía... Es hora de marchar. Ojalá le volviera a ver también esta tarde.

Unos segundos. Suficientes para ver que estaba guapísimo. Suficientes para sonreír. Suficientes para recordar lo que escribí anoche. Suficientes para desear.

No hay comentarios: