Hace algo más de un año leí Los colores olvidados y otros relatos ilustrados. No suelo leer muchos libros ilustrados, pero desde que leí el anterior, me quedé con un buen sabor de boca. Si el anterior era una serie de relatos ilustrados, en La inspiración dormida nos encontramos con una novela ilustrada.
Carmesina ya no es aquella niña que llenó toda su ciudad con dibujos de colores, sino que ha crecido, ha madurado y ha dejado los pinceles y los cuadernos en un rincón. Las responsabilidades de su vida de adulta la han convertido en una persona gris, en una persona triste, en una persona sin inspiración. Hace mucho tiempo que no pinta…
Entonces, un día aparece en su casa el Gato Negro, uno de los personajes de los cuentos de cuando era niña, y con él inicia un viaje por todo el mundo en busca de los colores. Cuando encuentre esos colores, cuando vuelva a reencontrarse con su inspiración dormida, entonces podrá volver al mundo real y pintar por el simple hecho de disfrutar de lo que está haciendo.
Las ilustraciones son magníficas. Creo que si estuviera con el estado de ánimo por las nubes hubiera escogido otra imagen. Pero esta es la que ilustración con la que me identifico en estos momentos.

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