Comienza el día de la lotería. He contado los décimos que hay en el grupo de amigos y son 33. Se dice pronto. Hay números de todas las terminaciones, así que a poco que nos toque al menos una terminación llegará.
Este año compré dos series para Navidad, una en Pamplona y otra en Burgos. Es, con diferencia, el año que más lotería he comprado que, comparado con lo que juegan mis familiares directos, es una nimiedad.
Es casi la una de la madrugada. Creo que debo ir a dormir, a soñar con esa persona tan especial que consigue, cada día, que todo esté lleno de magia. Cada noche, a estas horas, siento el anhelo de susurrarle que es encantador, me gustaría abrazarle y susurrarle dulces sueños mientras le acaricio el rostro y me quedo atrapada en su mirada perfecta...
Podrán quitarnos las ropas, podrán quitarnos la vida, podrán quitarnos dinero, podrán quitarnos propiedades, pero jamás podrán llevarse nuestros sueños.
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