miércoles, diciembre 21, 2011

Tan pronto para dormir, tan cerca de soñar

Si hay una noche que no me responden las manos ni los ojos, que una vocecita dentro de mí susurra: "Vamos a dormir"... ese día es hoy. No es que tenga la mente en blanco, sino que la tengo abotargada. Me da la sensación de que llevo cuatro días sin dormir, como si me hubiera pasado la noche entera de fiesta. 
Daría un mundo por abrazarle, por decirle que hable, que diga cualquier cosa, sólo por el dulce placer de escuchar su voz perfecta, susurrante, sensual en medio de la oscuridad. 
Le echo mucho de menos. Me voy a dormir. A soñar con él. A anhelar cruzarme con él de nuevo mañana. 

Se me cierran los párpados, pero al cerrarlos veo su imagen perfecta y algo en mí susurra: "Es demasiado pronto para ir a dormir".

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