jueves, diciembre 29, 2011

Que el año se va...

Mañana por la tarde me la tomaré libre. Ya no recuerdo aquellos lejanos viernes en que tenía toda la tarde para mí. Como es víspera de Nochevieja tampoco habrá mucho jaleo.
A veces me veo llamándole para pasar esas tardes con él, disfrutar de su presencia. Con él, cuando estoy en un bar o en la calle o en cualquier sitio, parece que el mundo se para, que el tiempo no existe, que no hay más gente aunque estemos rodeados de personas que van de un lado a otro sin parar. Su presencia lo llena todo. 
A mí él me llena, me llena mucho. A veces me deja sin palabras y a veces, cerca de él, tengo amnesia temporal. Pero siempre disfruto de su presencia. Le miro a los ojos y veo en ellos todo lo mejor del mundo, le miro a los ojos y encuentro esa nobleza que ya no se encuentra en casi nadie. Es un ángel. Y además es encantador.
Hoy he decidido saborear esos momentos perfectos de él y no marchar a la cama tan pronto como lo hice ayer.

En 2012 seguiré describiendo cada momento mágico de él, porque todos los instantes que me brinda él siempre son mágicos. Disfruto rememorando esos instantes. 

No hay comentarios: