jueves, diciembre 22, 2011

El paso de un ángel

Al mediodía me encontraba en la calle, echando un cigarrito después de comer. Charlaba con una persona que estaba fumando un puro. Entonces le he visto venir, al levantar los ojos allí estaba él. Me ha dado tiempo a ver que llevaba una chaqueta verde que me encanta y que estaba guapísimo. Cuando ha pasado sólo existía él. Como casi todos los jueves, he vuelto a verle.
He pensado en describir ese momento mientras me tomaba un café, pero la novela negra que he dejado a medias antes de salir a la calle ha atraído de nuevo mi atención. 
Sin embargo pensaba en ese momento. En que justo tenía que estar en ese preciso instante en la calle para verle pasar, que podía haber estado diez minutos antes o diez minutos después y entonces no le hubiera visto. Es un ángel.

A las cuatro me ha llamado mi padre para decirme que tenía que pasar la ITV al coche, que había llegado la carta a casa. Como cierran antes que mi salida de la oficina, he ido hacia el coche. Allí se encontraba el suyo también. He sentido nuevamente esa cercanía que hace que me estremezca de pies a cabeza. En mi mente pensaba que ya podía aparecer por la calle, así tendría oportunidad de escuchar esa voz tan sensual, que hace mucho que no hablo con él. 

Al regresar un rato después he intentado aparcar lo más cerca de él. Nunca se sabe cuándo nos vamos a volver a encontrar. Pero al marchar ya no estaba. 

Me encuentro feliz. Cruzarme con él, aunque sea cuestión de segundos, siempre me trae una sonrisa. Y él siempre aparece cuando menos me lo espero.

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