sábado, mayo 31, 2008

Vaticano 2035


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"Me invade la ira cuando veo a mi Iglesia".

Monseñor Pietro de Paoli (pseudónimo bajo el que escribe un alto cargo del Vaticano) es, a la vez, un personaje ficticio de esta novela futurista, el narrador, recopilador de años pasados, espectador de años futuros, guardaespaldas y fratello del protagonista de la historia.
Situémonos dos décadas adelante, imaginemos la Iglesia del futuro...
Ésta es la historia de un Papa que vivió (o vivirá) el "reencuentro" de las tres religiones monoteístas. A lo largo de toda la novela veremos pasar a varios Papas: Juan XXIV, Pío XIII, Silvestre III, Tomás I y Tomás II. Sólo cuando se habla de Benedicto XVI (que según estas páginas abdicó en abril de 2006), Juan Pablo II ("el Grande") y la historia de los anteriores descubrimos la ligera fisura entre la historia real y la imaginación de lo que podría ser una Iglesia en el futuro, una Iglesia que debe pasar por diferentes etapas hasta llegar a la paz y justicia mundiales.
Yo lo considero una utopía y, por supuesto, es todo politiqueo.
Me ceñiré, sin embargo, al argumento, a la personalidad de un hombre excepcional, que tuvo que "morir" para seguir viviendo, que en la ausencia de la persona amada se sentía su presencia, que llegó a la cima sin proponérselo siquiera... ¿Debería hablar en futuro? Pues el Papa Tomás I consiguió lo que no había conseguido el Vaticano en veinte siglos: una Jerusalén neutral, el diálogo en vez que la lucha armada, la paz en tierra de nadie.
Giuseppe Lombardi nació en Bolonia, pero siendo un niño sus padres se trasladaron a París. Allí entró en contacto con Jean-Baptiste Villepreux, un sacerdote que tenía previsto que el muchacho siguiera sus pasos. Pero el alumno se enamoró muy joven de una italiana, "la mujer que Dios le tenía encomendada", Chiara Sassetti. La relación con el francés se enfría tanto que no volverán a encontrarse hasta pasados unos diez años. Para Villepreux, su joven alumno sólo le ha decepcionado. Giu se casa con Chiara y juntos entrarán en una fase nueva del Vaticano: la oportunidad que se les da a los hombres casados para convertirse en sacerdotes. La joven pareja vivió unos años en Asuán. Allí comenzaron los brotes de una pandemia, el síndrome del Nilo. Cuando vuelven a Italia, Chiara espera un hijo, pero ya está "contaminada". Mientras Giu secunda sus estudios con su trabajo de ingeniero, Chiara se concentra en su hija Clara, que pronto estará acompañada de Cecilia. A los pocos meses de dar a luz a la segunda niña, Chiara contrae una extraña enfermedad y muere a los pocos días. Pietro, el padre de Giu, tiene que asegurarse de que la familia no se ha contaminado por la variante del síndrome del Nilo que ha matado a la madre. Por los estudios sobre esta enfermedad, Pietro conseguirá el Nobel de Medicina.
Giuseppe no puede vivir sin Chiara y desaparece para todos, dejando a sus hijas con los abuelos. Durante varios meses trabajará en una isla perdida del Mar del Norte, sin dar informaciones de ningún tipo, viviendo el duelo a su manera.
Cuando su obispo, Enrico Morro, va a buscarle, le tiene asignada una parroquia en las cercanías de Bolonia. Acaba de ascender como Santo Pontífice uno del "clan de los mexicanos", la facción dura de la Iglesia, los censores del Vaticano. Giu tiene una trifulca con su párroco y debe huir. Para entonces ya ha hecho las paces con Villepreux, que ya es cardenal. Se lleva a sus hijas a Nueva Delhi, donde es acogido por la familia de Thomas Poopaddy, donde conoce a una irlandesa que dejó su acomodada vida para servir a los pobres, Kate Finley. Termina adorando aquel país. Allí pasará varios años, hasta que el conservador Pío XIII muera y sea elegido en el cónclave el siguiente Papa, Silvestre III, su preciado amigo Jean-Baptiste. Como ahora no es perseguido por la facción más radical de la Iglesia, puede volver a Bolonia. Pero el nuevo Papa le quiere a su lado, como el diplomático entre las diferentes religiones. Con unas hijas adolescentes, Giu las tiene que dejar de nuevo en Italia, mientras él se adentra en el diálogo con fundamentalistas y fanáticos religiosos en un marco idóneo: Jerusalén. La Ciudad Santa pasará a manos de la ONNU (Nuevas Naciones Unidas), gracias a la diplomacia de Giu y de una mujer espléndida y muy inteligente: Leah Nanah.
Cuando acaba su labor en Israel/Palestina, Giu debe volver al Vaticano, porque el Papa le precisa allí, junto a él. Uno de los de la facción radical de "los mexicanos", apuñala a Silvestre III, que muere en manos de Giu, que para entonces es cardenal. Está claro que será el próximo Papa. Será Tomás I, el primer Papa que tiene hijas, que ha estado casado, y que asciende a tres mujeres a cardenalas. Atentan contra su vida y, en uno de esos atentados, aspira el humo de la bomba y le deja en un estado tuberculoso y asmático, que años después le terminará matando.
En el año 2035 ha conseguido mantener la paz en Jerusalén. Allí celebrará la misa de Pentecostés y allí tendrá un sueño especial...

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