Ayer por la tarde, cuando negros nubarrones se cernían sobre Salamanca, amenazando la Feria del Libro que durará unos diez días, iba pensando en lo mío, en lo que prepararía para cenar, cuando creí verme envuelta en una especie de visión.
¡Qué dolor ver algo así cada vez que vaya o vuelva de la Plaza Mayor...! Sé que intentaré no volver la cabeza ante esa monstruosidad, pero cada vez que pase por ahí mi mirada sentirá atracción ante ese grandilocuente insulto a nuestro castellano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario