lunes, mayo 12, 2008

*Bendamos pues...

Ayer por la tarde, cuando negros nubarrones se cernían sobre Salamanca, amenazando la Feria del Libro que durará unos diez días, iba pensando en lo mío, en lo que prepararía para cenar, cuando creí verme envuelta en una especie de visión.

La alteración del lenguaje me nubla la vista, ese insulto a la lengua me llena de ira, menudo profanación en una ciudad famosa, entre otras cosas, por sus universidades. Tuve que acercarme, asegurarme de que eso no solo era real más que en los correos electrónicos.

Con todo mi pesar, aseguro que este cartel, que encima se ve bastante bien, pues no es letra diminuta, está en mi calle desde no hace mucho tiempo.
¡Qué dolor ver algo así cada vez que vaya o vuelva de la Plaza Mayor...! Sé que intentaré no volver la cabeza ante esa monstruosidad, pero cada vez que pase por ahí mi mirada sentirá atracción ante ese grandilocuente insulto a nuestro castellano.

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