"A veces la vida resulta previsible de puro imprevisible.Aquella tarde tenía muy poco dinero en los bolsillos y había salido a dar una vuelta porque me gustaban las subastas de objetos navales. No es que yo quisiera comprar nada; todas mis pertenencias cabían en un cuarto de una pensión próxima a Las Ramblas: unos cuantos libros, un petate con poca ropa, mi título de Oficial de la Marina Mercante y un sextante. Eso era todo".
Quizás La carta esférica es el libro de Pérez-Reverte que menos me gustó, en el sentido de que no estoy familiarizada con los objetos naúticos, y cuando se habla de latitudes y longitudes me pierdo con gran facilidad.
Recuerdo que el autor, nacido en Cartagena, dijo por entonces -o quizás lo dijo en algo relacionado con el libro o en el mismo libro- que tenía muchas ganas de escribir un libro que tocara el tema del mar y los marinos.
No está mal. Lo que sale de la pluma de Pérez-Reverte tiene una originalidad implícita en sus páginas, aparte de su amenidad y disfrute al leer. Pero de toda su bibliografía es posiblemente uno de los tomos con que menos gocé, aunque debo decir que el autor explica la jerga marítica de manera tan eficiente que un libro así termina llegando a todos los públicos.
Pongo el acertijo, que es genial: Hay una isla, un lugar habitado sólo por dos clases de personas: caballeros y escuderos. Los escuderos mienten y traicionan siempre; los caballeros, nunca. Uno de los habitantes de esa isla le dice a otro: "Te mentiré y te traicionaré siempre". ¿Quién ha hablado: el caballero o el escudero?
Coy (Carmelo Gómez) es un oficial de marina que está suspendido durante dos años. Se aloja temporalmente en una pensión cercana al puerto de Barcelona y vive en tierra, pese a sus anhelos de hacerse a la mar. Su único objeto de valor es un sextante. Suele recorrerse las calles de la ciudad y frecuentar las subastas de objetos marítimos, mientras espera que pasen los días.
En una de esas subastas ve a Tánger Soto (Aitana Sánchez-Gijón) por primera vez. Ella está de paso en Barcelona, pues vive en Madrid y trabaja para el Museo Naval. Coy la saca de un apuro y se queda prendido de ella, por lo que venderá el sextante para volver a verla.
Cuando llega a Madrid, ella le enseña el antiguo atlas que consiguió en la subasta, un atlas donde aparecen las cartas de navegación de Urrutia; ella necesita esas cartas para buscar un barco jesuita que naufragó, el Dei Gloria. Pero necesita un lobo de mar, un hombre que esté dispuesto a ayudarla a buscar el barco hundido.
Los dos se trasladan hasta Cádiz para empezar la búsqueda. Y contratan el barco de un colega de Coy, el Piloto (Javier García Gallego), para surcar los mares.
Sin embargo, no están solos en esto. Dos hombres, Nino Palermo (Enrico Lo Verso), un buscatesoros italiano, y su ayudante argentino, Horacio Kiskoros (Gonzalo Conill), quieren hacer un trato con ellos, y al negarse los primeros, terminan siguiéndoles los pasos para quitarles el tesoro.
A Coy, más que el tesoro, le importa la chica. Se ha enamorado de ella. Aunque pronto descubre que Tánger es una mujer con muchos ases en la manga y que, por tanto, no le ha contado todo. Ella no sólo busca el barco como antigüedad histórica. Ella sólo quiere las esmeraldas. Y, a pesar de que en principio se equivocan porque los jesuitas utilizaban cartas de navegación codificadas, consiguen encontrar las esmeraldas. Coy y el Piloto terminan siendo los más listos.
Solución: En la isla no hay caballeros; todos mienten.
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