En los últimos años, las grandes ciudades se ven pobladas por miles de estatuas, generalmente de bronce, que aparecen en los sitios más insospechados de las ciudades. Al principio, lo habitual era encontrarse con figuras de gente famosa, pero en los últimos años los rontros de esas esculturas son anónimos.
Bratislava, capital de Eslovaquia, es una de esas ciudades.
A mí, personalmente, me gusta encontrarme con estas estatuas rígidas e inmortalizadas para siempre en una calle de una ciudad cualquiera. Es como si dieran vidilla, aunque silenciosa, claro.
Bratislava, capital de Eslovaquia, es una de esas ciudades.
A mí, personalmente, me gusta encontrarme con estas estatuas rígidas e inmortalizadas para siempre en una calle de una ciudad cualquiera. Es como si dieran vidilla, aunque silenciosa, claro.





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