
Anna Walsh vive en Nueva York, es relaciones públicas de una empresa de cosmética, trabajo que su madre y hermanas adoran por la cantidad de productos gratis que pueden conseguir. Su familia es irlandesa, pero ella un día decidió irse a Estados Unidos, junto a su mejor amiga, Jacquie.
Anna se despierta amodorrada en el salón de su casa. Sus hermanas y sus padres se muestran más cariñosos y pendientes de ella de lo habitual. ¿Dónde está Aidan? Aidan Maddox es su marido, del que está muy enamorada, y le extraña que no esté junto a ella.
Anna está tomando mucha medicación, tiene la cara magullada de cicatrices y el brazo en cabestrillo, aparte de que cojea por una herida en la rodilla. Casi todos los días los pasa durmiendo y, después, todas las tardes salen todos a pasear.
A pesar de que no está curada del todo, necesita volver a Nueva York, a su trabajo y... a Aidan. Todo el mundo le recomienda ayuda psicológica, pero ella rechaza todos esos consejos. Comienza a recordar, y entonces se acuerda del accidente. De repente, sabe que Aidan ha muerto y empieza a pensar que puede ponerse en contacto con él. Va a una iglesia espiritista, se pone en contacto con la médium estadounidense más famosa que resulta ser una farsante... Y en estos lugares conoce a mucha gente que ha perdido a seres queridos, que saben por lo que ella está pasando. Anna simplemente no acepta que Aidan ya no esté allí.
Tendrá que pasar un año completo para que empiece a asumir que ya no volverá a verle. En ese año, asciende en el trabajo, su amiga Jacquie se enamora y se queda embarazada, su hermana Rachel y el fantástico Luke se casan, conoce a Mitch que ha perdido a su mujer... Y descubre que Aidan, la noche del accidente, iba a decirle algo muy importante: su ex novia había tenido un hijo suyo. Finalmente Anna sabe que tiene que ir a conocer al niño, que una parte de Aidan está ahí...
No hay comentarios:
Publicar un comentario