Arthur Jermyn se había rociado con petróleo y se había prendido fuego en el jardín de su casa. Nadie sabe exactamente qué le llevó a suicidarse; sólo se sabía que había recibido una caja del extranjero y que, tras ver su contenido, había gritado y se había suicidado.
Toda la estirpe de Jermyn habían sido baronets. Según los retratos de Jermyn House, sus antepasados habían sido apuestos, pero a partir de sir Wade, tatarabuelo de Arthur, todos poseían unas extrañas deformidades físicas y mentales.
Se decía que el tatarabuelo, sir Wade, había viajado a África como explorador, concretamente a El Congo. De allí había traído una esposa, colona portuguesa, que trajo a Jermyn House, pero a la que nadie, excepto una criada procedente de Guinea, había visto. Volvió muchas veces a África y, en uno de esos viajes, lady Jermyn murió, dejando un único hijo y a su enloquecido marido, que empezó a frecuentar tabernas y, bajo los efectos del alcohol, decía que en África había una aldea de una raza híbrida. Todos le dieron por loco y murió en un manicomio.
Su hijo, Philip, no desvariaba tanto. Viajaba mucho y, en una de sus travesías, cerca de las costas de El Congo, su barco se perdió y no se volvió a saber de él. Dejaba viuda a la hija del guardabosques y a su hijo pequeño.
Robert se convirtió en baronet siendo un niño. Fue un hombre erudito y gran etnólogo. También hizo expediciones a África. De su matrimonio nacieron tres hijos, aunque sólo se había visto al mediano, ya que los otros dos eran completamente deformes y su padre les había enclaustrado en la mansión. El hijo mediano, Nevil, se fugó con una bailarina, pero volvió a casa viudo y con un hijo.
Un día, un etnólogo vino a visitar a Robert para enseñarle sus notas sobre una raza de simios blancos que había en África, que adoraban a una diosa con el pelo blanco. El viejo sacó una escopeta y mató al etnólogo y a sus tres hijos, pero Nevil evitó que matara al pequeño Alfred. Robert intentó suicidarse, pero murió poco después de una apoplejía en un sanatorio.
Alfred se casó pero terminó abandonando todo para irse primero en un teatro de variedades y después a un circo ambulante. Tenía este circo un inmenso gorila muy dócil. Alfred sentía atracción por el simio y consiguió ser su domador, pero un día el gorila le mató.
Arthur se instaló con su madre, una cantante de music-hall, en Jermyn House. Era completamente diferente a sus antepasados. Era poeta y soñador, pero sentía especial interés por la historia de sus antepasados y por las notas de su tatarabuelo.
Arthur viajó a África, donde entró en contacto con un anciano jefe tribal, amante de las leyendas. Y el hombre le contó la historia de un poblado que fue arrasado por otra tribu, un poblado de simios blancos que había desaparecido, pero que adoraban la momia de una diosa blanca. Los que los habían destruido se habían llevado la momia.
Arthur consiguió ponerse en contacto con un agente belga para que le entregaran la momia, que tenía cierto parecido con él y un relicario con el escudo de armas de la familia...
Muchas cosas acababan de encajar en la familia de los Jermyn.
No hay comentarios:
Publicar un comentario