Uno de los visitantes a la Cueva del Mamut se separa del grupo y se pierde por los oscuros recovecos laberínticos de la caverna. Cuando se da cuenta de que está perdido, empieza a gritar para poder captar la atención del guía y el resto del grupo. Aunque sabe que no pueden escucharle...
De repente escucha pasos, al principio se siente alegre porque vienen a buscarle, pero después se da cuenta de que esas pisadas blandas pertenecen a alguna bestia que pervive allí, en medio de la oscuridad. Se tiene que defender y decide aprovisionarse de piedras. Sabe que la bestia está cerca, y, cuando dobla la esquina, empieza a tirarle pedruscos y huye. El visitante perdido sabe que ha herido a la bestia.
Entonces escucha otros pasos rápidos y reconoce en ellos los del guía, que ha entrado a buscarle. Cuando le cuenta lo sucedido, deciden ir a ver al extraño ser que vive en las entrañas de la cueva. Cuando le alumbran con la linterna, se dan cuenta de que está a punto de morir, y lo que en principio parecía un mono ¡es realmente un hombre!
De repente escucha pasos, al principio se siente alegre porque vienen a buscarle, pero después se da cuenta de que esas pisadas blandas pertenecen a alguna bestia que pervive allí, en medio de la oscuridad. Se tiene que defender y decide aprovisionarse de piedras. Sabe que la bestia está cerca, y, cuando dobla la esquina, empieza a tirarle pedruscos y huye. El visitante perdido sabe que ha herido a la bestia.
Entonces escucha otros pasos rápidos y reconoce en ellos los del guía, que ha entrado a buscarle. Cuando le cuenta lo sucedido, deciden ir a ver al extraño ser que vive en las entrañas de la cueva. Cuando le alumbran con la linterna, se dan cuenta de que está a punto de morir, y lo que en principio parecía un mono ¡es realmente un hombre!
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