Un hombre, en los últimos días de su vida, encuentra que dormir es el único refugio válido para no pensar en lo que vendrá después.
En los sueños encuentra la belleza que había buscado, en vano, durante la vida.
El paisaje que más se repite es un hermoso valle, donde hay un umbrío bosque, lleno de templos. Camina hacia un muro cubierto de vides, donde hay una puerta de bronce. Él quiere traspasar la puerta, pero desconoce cómo abrir el cerrojo. Sabe que cuando llegue al otro lado no hay retorno.
Un día, en sueños, encuentra un papiro amarillento escrito por sabios de otra época, donde se describe el mismo paisaje. Unos hablan de lo maravilloso que es el mundo más allá de la cancela. Otros lo describen como terrorífico. Lo que es cierto es que lo desconocido atrae la atención por la duda y el misterio que conlleva.
El hombre lee que hay una droga que abre esa cancela. Y ya ha decidido tomar la droga.
En su próximo sueño, el cerrojo está abierto. Al otro lado del muro se encuentra con el blanco vacío del espacio ilimitado y desierto...
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