lunes, mayo 12, 2008

Dagón

"Dagón: Dios-pez, una de las divinidades más veneradas de los filisteos, representada en forma híbrida, con torso humano y la parte inferior como un pez. La Biblia menciona su magnífico templo erigido en Gaza, derribado por Sansón, cuyo umbral sus sacerdotes y devotos ponían extremo cuidado en no pisar.
Supuestamente es el mismo Dagán de los semitas occidentales o amorreos de la ciudad de Mari, identificados con el antiguo dios babilonio del grano, a quien se le atribuye la invención de la agricultura
".
Un hombre, a punto de suicidarse, escribe sus memorias desde un hospital mental. Cuenta que, al poco de estallar la Gran Guerra, su barco fue apresado por un buque de guerra alemán, pero éstos les trataron con bastante libertad.
El hombre aprovechó esos momentos para aprovisionar un bote y escapar. Después de varios días a la deriva, rodeado del inmenso mar y aturdido por un sol inquietando, un golpe seco le había despertado.
Se encontraba varado en una llanura fangosa, así que decidió esperar hasta que el lodo se secara y pusiera caminar por la planicie agrietada. Al cabo de varios días, por fin pudo salir a la superficie. A lo lejos se elevaba un montículo, en cuya dirección había decidido caminar bajo un imponente sol.
Después de haber alcanzado la cima del montículo, descubrió ante sí una llanura inmensa; creyó estar en el abismo. En medio de la terrible llanura había un objeto, cuya base estaban bañadas por el oscuro océano. Decidió acercarse. Aquel objeto no era más que un monolito labrado, supuestamente por manos humanas del comienzo de las civilizaciones, pues casi todas las imágenes eran de seres humanos, muchos de ellos desaparecidos hace millones de años.
De repente, del océano surgió una bestia marina gigante, con el torso humano y la parte inferior en forma de pez. El marino creía que estaba soñando. Aterrorizado, echó a correr hacia la cima de la colina sin volver la vista atrás. Volvió al bote y de nuevo volvió al mar, intentando olvidar la pesadilla.
Cuando despertó, se encontraba en un psiquiátrico de San Francisco. Todo el mundo que escuchaba su fantástica historia le tomaba por loco. Incluso habló con un arqueólogo sobre la supuesta existencia de un Dagón, pero el hombre se rió de él.
Él sigue viendo nítidamente al monstruo en sus pesadillas. Ha decidido suicidarse, después de escribir la historia que servirá de regocijo para las generaciones venideras.

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