Es esta hora, la de antes de cenar, cuando todavía no ha anochecido cuando apetece sentarse en la puerta o en la terraza y contemplar a la gente pasear, las ventanas contiguas, el tiempo pasar...
Adoro esta hora, en que cualquier libro puede transportarme a mundos que solo conoceré a través de sus páginas, mientras oigo, lejanos los murmullos del atardecer, del día que está acabando, la advertencia de la llegada de la noche; oigo los susurros de la brisa que pasa acariciándome el rostro y los brazos...
Y siento paz, una paz infinita e indescriptible... porque sé que es un momento que no volverá...
Adoro esta hora, en que cualquier libro puede transportarme a mundos que solo conoceré a través de sus páginas, mientras oigo, lejanos los murmullos del atardecer, del día que está acabando, la advertencia de la llegada de la noche; oigo los susurros de la brisa que pasa acariciándome el rostro y los brazos...
Y siento paz, una paz infinita e indescriptible... porque sé que es un momento que no volverá...
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