sábado, mayo 17, 2008

El Viejo Terrible

En la ciudad de Kingsport, vivía un anciano al que todo el mundo conocía como "el Viejo Terrible". Era tan reservado que pocos conocían su nombre. Y se rumoreaba que, en sus años jóvenes, había sido marino. Vivía en una mansión de piedra, muy antigua, y en la entrada había colocadas unas piedras policromadas que daban auténtico terror. Pagaba con monedas de oro y plata de siglos anteriores, así que los habitantes de Kingsport deducían que contaba el endeble viejecito con una fortuna descomunal.
Muchos le habían espiado a través de las ventanas y le habían visto hablando con unas botellas que tenía sobre una mesa. En aquellas botellas había un trozo de plomo que colgaba de un cordón a modo de péndulo. A veces el péndulo vibraba como si respondiera al anciano.
Tres ladrones, emigrantes asentados en Kingsport, hacían caso omiso de las historias que se contaban del Viejo Terrible. Angelo Ricci, Joe Czanek y Manuel Silva han decidido robar al hombre, al que no ven como un obstáculo para quitarle todo su dinero. Y así, mientras Czanek se queda esperando en un coche en la parte trasera de la residencia del anciano, los otros dos entrarían por la puerta principal y tratarían de convencerle, intentando no golpearle ni hacerle daño.
A Czanek se le hace larga la espera en la puerta de atrás. Hace ya mucho tiempo que ha transcurrido la hora y sus amigos deberían haber salido, sobre todo después de haber oído tantos alaridos inhumanos dentro de la casa.
Cuando se abre la puerta, sólo atina a ver los ojos amarillos del Viejo Terrible.
Al día siguiente aparecían en el río tres cuerpos descuartizados e irreconocibles.

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