lunes, mayo 12, 2008

El palacio de la Salina

Y entonces prometió que construiría para su amada el palacio más bello de la ciudad, con una galería desde la que podría pasear y ser admirada por aquellos ciudadanos que habían reprochado su conducta, que le habían cerrado las puertas de su casa...
Y sobre la fachada mandó esculpir las caricaturas de aquellos nobles injustos...
Y entre los medallones de piedra uno destaca sobre el resto: es la talla de una mujer que enseña un pecho, la mujer para la que se erigió el bello palacio: doña Juana Pimentel, amante del arzobispo Fonseca.

Existen muchas versiones sobre la construcción de la casa. Personalmente, la que más me gusta es la del arzobispo don Alonso de Fonseca, aunque la mayoría de historiadores dan por sentado que Fonseca había fallecido en los albores de la construcción de la casa, allá por 1546.
El nombre de La Salina deriva de su condición de depósito de la sal, antes de ser habilitado como sede de la Diputación Provincial. Aunque los rumores dicen que el nombre del edificio se debe a doña Juana Pimentel, la barragana del arzobispo, que era una gallega tan salerosa que terminó siendo conocida como “La Salina”.
Se sabe que uno de los arquitectos del palacio fue don Rodrigo Gil de Hontañón.

La fachada tiene tres cuerpos. El inferior presenta cuatro inmensos arcos de medio punto, cubiertos por una verja que da acceso al zaguán, y en las enjutas se perfilan medallones. Aquí se presenta una anomalía, cuyo trazado estuvo en función de la planta del palacio: el fuste y el medallón central están descentrados respecto al eje del edificio, mientras que los cuerpos superiores se rigen por un eje de simetría.
Los medallones son interesantes. Algunos dicen que la mujer que enseña el pecho es Cleopatra mordida en el seno por un áspid, y reconocen a Marco Antonio y Safo en los demás medallones. Aunque yo prefiero creer que los bustos son los de la leyenda que he comentado al principio.
El piso intermedio cuenta con tres balcones, que en su origen fueron ventanas, limitados por columnillas estriadas, alineadas con amorcillos que flanquean medallones. El cuerpo superior está formado por una galería de arcos de medio punto.

El patio consta de un zaguán rectangular que, a través de dos arcos rebajados, desemboca en un patio descubierto de planta irregular. El ala del fondo es original y forma parte de un edificio más antiguo.
El flanco izquierdo, ampliado por el arquitecto José Secall y Asión en el siglo XIX, al realizar la reforma para habilitar la sede de la Diputación Provincial, tiene arcos de medio punto con medallones en las enjutas, mientras en la parte alta aparecen los escudos de armas de los Fonseca.
En la parte derecha son originales los mensulones, decorados con poderosas figuras desnudas a modo de tenantes. Éste es un tema característico del Renacimiento.
En los laterales de estas ménsulas hay casetones y rosetas, donde intervino la mano de Fray Martín de Santiago. La galería volada del piso alto es obra de Secall.
En el interior destaca el salón de plenos, producto de la reforma decimonónica.

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