domingo, mayo 21, 2006

Zeus o Júpiter: padre y señor de todos los dioses


Este dios ha sido considerado como el soberano del Olimpo griego durante todo el período clásico.

Rea y Cronos

Según la leyenda, Zeus era el sexto de los hijos que tuvieron Cronos, el titán, y su hermana Rea.
Pero Cronos había sabido por el Cielo y la Tierra que sus hijos lo destruirían y, para impedirlo, los devoraba a medida que nacían. Rea, desesperada, en el sexto embarazo, decidió salvar al bebé. Aconsejada por Uranos y Gea, tras dar a luz a Zeus de noche, sustituyó al recién nacido por una gran piedra que ofreció a su marido, envuelta en unos pañales que Cronos, sin sospechar el engaño, tragó inmediatamente. Así es como Zeus se salvó.

Las ninfas del monte donde fue escondido le recibieron en sus brazos y le adormecieron en una cuna de oro. La ninfa Adrastea vigiló y dirigió los primeros pasos del futuro dios. Todos los seres de la montaña velaban por Zeus y contribuían a su desarrollo: las cabras le ofrecían su leche, las abejas destilaban para él la miel más dulce y los Kouretes danzaban en torno a la cuna, entrechocando escudos y lanzas para impedir, mediante el estrépito, que el llanto y los gritos del niño llegasen hasta Cronos.
Cuando Zeus se convirtió en adulto, lo primero que pasó por su cabeza fue el destronar a su padre y pidió consejo a Metis, hija de Océano y de Tetis, que sería la primera amante de Zeus. Metis, que encarnaba la Prudencia, le dio una droga por la que Cronos vomitaría a todos los hijos que se había tragado.
Con ayuda de sus hermanos, de los Hekatogcheires y de los Cíclopes, y tras una lucha que duró diez años, Zeus venció a Cronos y a los demás Titanes, a los que encerró en el profundo Tártaros. Para combatir mejor, los Cíclopes dieron a Zeus el rayo, a Hades un casco que hacía invisible a quien lo llevaba y a Poseidón un tridente cuyo choque trastornaba mar y tierra.
Después de vencer a los Titanes, los dioses olímpicos tuvieron que luchar con los Gigantes, que eran mortales. Existía una hierba mágica que hacía que los golpes fatales no hirieran a los Gigantes. Zeus hizo que ni el Sol, ni la Luna, ni la Aurora brillasen hasta que encontró la hierba. Tras ganar a los Gigantes, seres enormes, de fuerza invencible y aspecto espantoso, Zeus tuvo que luchar contra Tifón, el peor de sus enemigos.
Este ser monstruoso sobrepasaba en mucho la fuerza y la talla de todos los demás hijos gigantescos de la Tierra. Más grande que las montañas, su cabeza chocaba a veces con las estrellas, y cuando extendía los brazos, una mano alcanzaba Oriente y la otra Occidente. Por dedos tenía cien cabezas de dragones y de cintura para abajo estaba rodeado de víboras. Su cuerpo era alado y sus ojos despedían llamas. A pesar de todo, también fue dominado por Zeus.
Es cuando empieza el triunfo de Zeus, su dominio indiscutible sobre todo cuanto había sido creado, su intervención en los asuntos de la Tierra y sus múltiples aventuras amorosas, tanto con diosas como con criaturas mortales.
Después de la victoria total sobre todos los enemigos, vino el reparto del universo, que se hizo a suertes. A Zeus, por ser el favorecido, le correspondió el cielo y la preeminencia sobre todo lo existente; a Poseidón, el mar ;y a Hades, el mundo subterráneo. Realmente este reparto fue un compromiso, pues Zeus era tan superior a sus hermanos que no había más potestad que la suya.
Las aventuras amorosas de Zeus son incontables. Primero se unió a Metis, dando origen a Atenea. Luego amó a Temis, que le dio numerosa descendencia. Temis personificaba la ley, y era madre de las Horas, las Estaciones, de Eunomía (el orden), de Diké (la justicia), de Eirené (la paz) y de las Moiras o Parcas, a quienes Zeus les encargó distribuir entre los hombres los bienes y los males. Después Zeus llevó su ardor amoroso hasta Mnemosine, personificación de la Memoria. El dios se unió a ella en Pireia, comarca de Macedonia cercana al Olimpos, durante 9 noches consecutivas, haciéndola madre de las 9 Musas. Con Eurineme, hija d Océano y Tetis, Zeus tuvo las tres Charites. Y de los amores con Leto nacieron Apolo, los rayos del Sol, y Artemisa, los de la Luna. De las aventuras con la diosa Demeter, hermana suya, nació Perséfone. Afrodita, diosa del amor, es, según la leyenda, hija d Zeus y de Dione.

Con Hera, esposa legítima y hermana, tuvo Zeus a Ares (dios de la guerra), a Hebe (personificación de la Juventud) y a Eileitüa, genio femenino que presidía los partos. Zeus también tuvo amores con simples mortales. No extraña que Hera, seducida por Zeus antes de desposarse, fuera tan celosa, pues su mujeriego marido persiguió durante 17 generaciones a las mujeres de los mortales. Así, a Semele la convirtió en cenizas, para Dánae se transformó en lluvia de oro.
FRANÇOIS BOUCHER, Júpiter in the Grise of Diana and the Nyumph Callisto(1759)
El prolífico dios, para poder satisfacer su pasión amorosa, se revestía de las formas más peregrinas: toro, cisne, palomo, águila, hormiga, moneda de oro... A Zeus todo le estaba permitido todopoderoso, rey de reyes, jefe de todos los seres y supremo conductor de todas las cosas, y ocupaba con grandiosa majestad su trono en el cielo donde las Charites adoraban su gloria eterna.

Zeus carrying Ganymedes, escultura de terracota (470 a. C.)


REMBRANDT, Ganymede (1635)

Las otras imágenes:
-INGRES, Zeus y Tetis.
-RUBENS, Saturno.
-CORREGIO, Ganymede (1534).




CORREGIO, Zeus e Io

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