
A veces...
A veces la vida se enturbia tanto que no queremos ni mirarla de frente.
A veces el amor nos juega tan malas pasadas que deseamos no habernos enamorado.
A veces el miedo nos atrapa como si de una telaraña se tratara y no podemos escapar de él.
A veces el dolor es tan fuerte que deseamos arrancarnos pedacitos de corazón.
A veces la tristeza nos cala tan profundamente que no podemos romper el mundo que nos hace llegar a la felicidad.
A veces los sentimientos es mejor dejarlos de lado para que no tiñan de negro nuestro espíritu.
A veces la lucha por algo es tan costosa que se nos pasa por la cabeza tirar de la toalla.
A veces el pensamiento da tantas vueltas a las mismas cosas que creemos que lo peor está por llegar.
Por eso, a veces es mejor dejar salir todo lo malo que llevamos dentro.
Por eso, es mejor seguir luchando por aquello por lo que creemos sin mirar atrás.
Por eso, olvidar los malos momentos es la única salida viable para alcanzar lo que consideramos mejor.
Por eso, cuando sientes la pérdida de alguien sencillamente nos duelen todos los órganos de nuestro cuerpo.
Un dolor inabarcable que sólo nosotros podemos poner fin, pues en nuestras manos está el encontrar el camino de la felicidad. Una felicidad que sólo unos pocos privilegiados la encuentran plenamente en este mundo. ¡Cómo pueden herir las palabras a veces! ¡Y qué bellas suenan en unos labios que queremos!
Las palabras... pueden mover un mundo... pero también pueden hundirlo. En nuestras manos está el saber utilizarlas del modo más correcto.
Prefiero ser rey de mis pensamientos que esclavo de mis palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario