lunes, mayo 15, 2006

Para cuando estés mal


Aunque no veamos el fin del camino es mejor que lo sigamos sin parar, porque no sabemos lo que puede haber al otro lado. Es posible que nunca intentara subir muy alto pues me dan miedo las alturas, pero a veces es necesario que intentemos subir alto, aunque nos cueste, y no me refiero a alturas. Lo que más nos cuesta al final es lo que más valoramos también. Vencería mi vértigo con tal de conseguir una meta. Y ya sabes lo que se dice... El que la sigue la consigue. Vencería todos mis miedos por estar junto a ti. Es mejor quizás que no quedarse mirando al cielo, a ver si llueve o luce el sol. Aunque siempre está bien observar.Y aunque parezca que no podamos pasar, siempre hay alguna vía de escape. Obstáculos hay siempre... pero para eso tenemos inteligencia para poder sortearlos. No hace falta que tale los árboles que se cruzan en mi camino, pero alguna idea se me ocurriría para pasar a través de ellos. Porque al final lo importante es luchar, aunque nos cueste, aunque nos resbalen gotas de sudor por el cuerpo. Al final esa lucha nos compensará.

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