lunes, mayo 22, 2006

¿Cómo es posible? ¿Cómo lo sabes?


¿Cómo me puedes conocer tan bien?
¿Cómo es posible que el viernes supieras que me había marchado airada?
¿Cómo sabías que anoche acudiría a ti, y me esperabas a pesar de la hora?
A veces me pregunto muchas cosas sobre ti. Es como si tuvieras un poder de adivinación superior, como si te anticiparas a lo que voy a hacer, como si supieras cómo funciona mi mente, como si me conocieras de toda la vida. No sé hasta qué punto eso puede ser bueno o malo, pero a mí me agrada que hayas llegado a conocerme tanto y tan bien.
Anoche dudaba que estuvieras aquí y casi se me caían las lágrimas ante mi estupidez, pero cuando, un rato después, comprobé que sí que estabas sonreí de felicidad. Y no es para menos.
Por esos momentos que me das... que nunca terminen.

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