domingo, mayo 21, 2006

Perseo y Andrómeda

JOACHIM ANTHONISZ WTEWAEL, Perseo salvando a Andrómeda (1611)

Perseo llegó a Etiopía, donde reinaba Cefeo. Aquí el héroe liberó a la hermosa Andrómeda, hija del monarca, que había sido castigada por haber osado disputar el premio a la belleza con Hera y las Nereidas.
Poseidón, para vengar a sus cuñadas, creó un monstruo que asoló Etiopía. Consultados los oráculos sobre la manera de apaciguar la ira de los dioses, respondieron que la única solución era entregar a Andrómeda al monstruo.
La infeliz Andrómeda fue entregada a las Nereidas, que la ataron a una roca sobre el mar. Cuando se acercaba el monstruo para devorarla, apareció Perseo, montado en Pegaso. El héroe se enamoró de Andrómeda y había pedido a sus padres la mano de la joven si conseguía matar al monstruo. Perseo, invencible gracias a sus armas mágicas y al casco que le hacía invisible, mató al monstruo y obtuvo como recompensa a su amada Andrómeda.
RUBENS, Andrómeda y Perseo

Recién acabado el banquete nupcial, el palacio del rey Cefeo se llenó de un estrépito terrible. Fineo, hermano del rey, era el antiguo prometido de la joven y venía a por ella. Se produjo una lucha terrible y sangrienta, pues los enemigos eran más numerosos. Perseo acabó venciendo a los adversarios enseñándoles la cabeza de Medusa. Fineo y sus seguidores quedaron convertidos en estatuas de piedra.

Junto a su esposa Andrómeda, Perseo volvió a Serifes, donde Polidectes mantenía cautiva a su madre Dánae, a la que ultrajaba a menudo. Colérico, el héroe luchó con el tirano y lo mató. Después se trasladó a Argos y acabó con Proto, que había usurpado el trono a Acrisio.
Después de restablecer a su abuelo como rey, unos días más tarde, en unos juegos atléticos, Perseo le mató involuntariamente con un disco. Así se cumplió la sentencia del oráculo. Afligido por esta desgracia, Perseo enterró a su abuelo en las afueras de la ciudad y renunció al trono que le hubiera correspondido. Cumplida la predicción del oráculo, Perseo ya no tuvo más infortunios. Decidió vivir en paz, se retiró con Andrómeda a Tirinto, en donde levantó la ciudad de Micenas. Tuvieron muchos hijos, y uno de sus descendientes sería Hércules.


GASPAR BECERRA, Apoteosis de Perseo (siglo XVI), Palacio de El Pardo (Madrid)

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