viernes, mayo 19, 2006

"Laputa: El castillo en el cielo"

Como no podía ser de otra manera Miyazaki me volvió a sorprender. Y debo reconocer que al final lloré.

Pazu, un aprendiz de minero, una noche ve caer del cielo, en medio de un resplandor mágico, a una niña. La lleva a su casa y espera a que despierte.
Aquí comienza una huida terrible porque la muchacha, Sita, es perseguida por todo el mundo. Se trata de Lucita, la princesa del Reino del Cielo, que mucha gente cree que es una leyenda. En cambio otros saben que existe.
El padre de Pazu era aviador y un día, en medio de un tornado, logró ver unos torreones y sacó una foto, luego desapareció la visión entre las nubes.
La niña tiene un colgante especial, el mismo colgante que le daba resplandor el día que cayó de una fortaleza voladora donde estaba secuestrada, y que la hizo volar como si fuera una pluma. Ese colgante activa los poderes del Reino del Cielo, pero ella no es consciente de susodichos poderes, aunque su madre le dijo las fórmulas mágicas, que tiene en el subconsciente desde pequeña.
De un lado es perseguida por todo el ejército, comandado por el coronel Muska. De otro lado es perseguida por una banda de ladrones al mando de su enérgica madre, una vieja con ganas de encontrar el Reino perdido de los cielos, pero por sus tesoros, no por el poder que tiene (que es lo que busca Muska).
Sita es atrapada por Muska y dice la fórmula mágica. Desde entonces el colgante señala una dirección en el cielo, que les lleva hasta el Reino. Sita y Pazu se encuentran al fin y se hacen amigos de la señora y sus hijos, señora a la que cogen un cariño especial, y a la que terminan llamando "abuela". Llegan al castillo en el cielo y allí encuentran fastuosos tesoros. Sita es secuestrada por Muska. Ya en el interior del Reino, junto al corazón que activa toda la energía del Reino, energía que le hace superior a cualquier reino y le dota de un poder volador, Muska le confiesa que son familia, y que a él también le corresponde estar allí. Pero él sólo busca la destrucción de la Tierra. Sita le quita el colgante y junto a Pazu recita la fórmula de destrucción.
El Reino está en aras de desaparecer, pero al final termina flotando gracias al árbol de su interior, porque su corazón interno no ha muerto. Terminan marchándose con la "abuelita" y diciendo adiós al reino del cielo.

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