miércoles, mayo 31, 2006

Cadmo, fundador de Tebas

Cadmo era hijo de Agenor, rey de Tiro. Cuando Zeus, metamorfoseado en toro, raptó a su hija y hermana Europa, Agenor le pidió a Cadmo que fuera a buscar a su hermana. Cadmo abandonó la casa paterna y buscó por el mundo, esforzándose por descubrir el engaño de Zeus y libertar a Europa. Al no poder cumplir la misión encomendada por su padre, se dirigió al oráculo de Delfos y le preguntó:
-"Como no quiero regresar a mi casa sin Europa, ¿dónde debo establecerme?"
El oráculo respondió:
-"En un prado solitario encontrarás una novilla que todavía no ha sido envilecida por el yugo, sigue sus pasos, déjate guiar por ella, y allí donde se eche a reposar sobre la hierba, levanta una ciudad y llámala Tebas".
Cadmo encontró en Fócida una vaca que pacía tranquilamente, cuya cerviz no presentaba huella alguna de servidumbre. Cadmo siguió lentamente las pisadas del animal y, cuando hubieron cruzado el valle de Cefiso, en una llanura, la novilla se detuvo de pronto y, elevando la cabeza al cielo, se puso a mugir. Después dobló la cabeza, miró a los hombres que la seguían y se tumbó en la hierba a descansar.
Agradecido, Cadmo se arrodilló inmediatamente ante la vaca y la besó. Luego ordenó a sus criados que le trajeran agua viva de una fuente llamada Ares, y dijo:
-"Quiero hacer mis abluciones para rendir un sacrificio a Zeus".
Un fiero y enorme dragón que guardaba la fuente devoró, sin piedad, a casi todos los compañeros de Cadmo. Éste, lleno de coraje y valor, pensó en vengar a los suyos. Buscó al dragón y le dio muerte. Al volverse, Cadmo observó que junto a él estaba la diosa Palas Atenea, que le ordenó plantar sobre la tierra labrada los dientes del dragón que acababa de matar, que serían la semilla de su futuro pueblo. Lleno de esperanza, Cadmo obedeció a la diosa y, cogiendo un arado, trazó varios surcos en la tierra, esparciendo después los dientes del monstruo. De repente, de la tierra empezaron a brotar guerreros armados (los “Spartoi” o “Sembrados”), que empezaron a pelear entre sí con gran furia, que sólo quedaron vivos cinco de ellos: Echión, Peloros, Hiperenor, Ondaneos y Chtonios, considerados los antepasados de los tebanos. Estos cinco hombres ayudaron a Cadmo a fundar la ciudad de Tebas, que tenía siete puertas. En Egipto hubo otra ciudad con el mismo nombre.
Por haber matado al dragón, Cadmo tuvo que servir como esclavo a Ares, dueño y protector del monstruo, durante varios años. Acabada su penitencia, Cadmo fue rey del país y Zeus le casó con la hermosa Harmonía, hija de Afrodita y Ares. A la boda asistieron todos los dioses, quienes hicieron a los novios suntuosos regalos. Entre otros, una túnica sorprendente, tejida por las Charites, y un collar de oro, obra de Hefaistos, el herrero celestial. Estas dos prendas representaron después un papel importante en la expedición de los "Siete" contra Tebas.
Cadmo tuvo muchos hijos. Habiéndole predicho el oráculo que su descendencia sería muy desgraciada, se retiró con su esposa a Iliria, para no ser testigo de estas desgracias. Otros dicen que fue expulsado de Tebas por Anfión, que puso un cerco de murallas a la ciudad. Era tan consumado músico que, al son de su lira, atraía las piedras, que se colocaban por sí solas en el lugar que les correspondía. Hija de Cadmo fue Sémele, la que fuera seducida por Zeus, y de cuya unión nació Dionisos. Además de fundar Tebas, Cadmo enseñó a los griegos el arte de escribir.
Casi al final de su vida, Cadmo y Harmonía fueron transformados en serpientes. Otros cuentan que fueron llevados en un carro tirado por dragones a los Campos Elíseos, donde gozaron de paz y felicidad eternas.


Constelación de la Serpiente

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