
Después de más de dos meses leyéndome este libro ayer por fin lo terminé. Si no te hubiera tenido inquina casi desde el principio se me hubiera hecho más llevadero, pero desde que lo comencé siempre lo estaba dejando de lado. Por lo general tardo muchísimo menos tiempo en leerme un libro de casi 600 páginas.
De carácter histórico mezclado con historias de personajes de ficción, entre sus páginas se habla del momento en que en la cabeza de Aníbal Barca se idea el plan de invadir Italia y destruir la República Romana. Desde su ciudad de Cartago Nova (Cartagena) controla todos los levantamientos de los pueblos íberos. En un año consigue reclutar un ejército y decide marchar sobre Roma. El viaje les lleva muchos meses, a través de los Pirineos y de los Alpes, donde muchísimos elefantes mueren en el trayecto, poco acostumbrados a temperaturas tan bajas. Las tribus galas intentan emboscadas que no terminan bien gracias a la inteligencia de Aníbal, que no se deja engañar.
Cuando llegan a Italia asolan muchas ciudades y campos. Llegan a Cannas y allí se libra la más grandísima batalla, que, a pesar de la inferioridad numérica de Aníbal, éste consigue la victoria aprovechando los accidentes del terreno. Después de esta batalla baja al sur a ocupan el puerto de Tarentum. Desde allí empieza a idear un plan para aliarse con Filipo de Macedonia y hacerse con un vasto imperio. Sin la ayuda del consejo de Cartago, Aníbal intenta salir adelante, y entonces es cuando le llegan las noticias de que varios Bárcidas, hermanos suyos, van cayendo a manos de ejércitos romanos. Ante la amenaza de Publio Escipión, el joven general romano, que va a caer cobre Cartago, Aníbal debe volver a África, donde el romano le vencerá sin trampas. A partir de ahí, Cartago debe pagar un tributo a Roma y Aníbal debe salir huyendo con su familia por las envidias y traiciones de consejeros cartagineses.
Siendo ya viejo murió tomándose un veneno y porque se cansó de huir de los romanos.
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