domingo, mayo 21, 2006

Cupido y la hermosa Psique

PIERINO DEL VAGA, Psique descubriendo a Cupido (siglo XVI)

Un rey de la antigua Hélade, tenía tres hijas, siendo la menor la más hermosa de ellas. Tan exquisita y portentosa era que las gentes acudían a admirarla e incluso a adorarla. Celosa Afrodita de la belleza de la princesa Psyquis o Psique, ordenó a su hijo Cupido que la hiciera enamorarse del más despreciable y feo de los hombres. Pero en cuanto Cupido vio a Psique quedó tan locamente enamorado de ella que, guardándola para sí mismo, la hizo transportar por el Céfiro a un delicioso y oculto lugar. Y allí, sin ser visto, la visitaba todas las noches, desapareciendo misteriosamente en cuanto amanecía.
El oráculo de Apolo, consultado por el rey sobre la suerte de su hija Psique, dijo que tendría por esposo un monstruo feroz, amante de atormentar a los dioses y a los mismos hombres. Las hermanas de Psique, por envidia, le hicieron creer que aquel amante que la visitaba todas las noches y la dejaba al alba era un monstruo horroroso y por eso estaba él empeñado en que no le viera.
SIMON VOUET, Psyque gazing at Cupid (principios del siglo XVII)
Mientras tanto, la princesa vivía en un magnífico palacio, levantado en el bosque, donde la servían misteriosamente sin que ella viese a los servidores, ni al esposo que se le unía durante la noche. Un día, llegaron al palacio las envidiosas hermanas de Psique y, tras recordarle la predicción del oráculo, le aconsejaron:
-"¿Por qué no ves una noche a tu esposo? A lo mejor es una serpiente venenosa".
Desgraciadamente quiso la hermosa joven cerciorarse de lo que podía ser una horrible realidad y, provista de una lámpara, se acercó a Cupido mientras éste dormía despreocupadamente. Y entonces Psique descubrió asombrada que aquel amante secreto era el más hermoso de todos los dioses.
La fatalidad hizo que cayese una gota de aceite caliente de la lámpara sobre la espalda desnuda del bello Cupido y, al quemarle, lo despertó. Enojado en extremo pues le había prohibido a su amada que tratara de saber quién era, Cupido se levantó y, después de reprender a la joven por su desobediencia y peligrosa curiosidad, desapareció para no volver.
JOSEPH-MARIE VIEN, Psyche reconnaissant l'Amour en dormi (siglo XVIII)
Tal abandono sumió a Psique en tal desesperación que intentó suicidarse arrojándose a un río. Pero no lo logró porque el oculto poder del mismo Cupido frustró sus intentos. En efecto, las aguas no la admitieron y Pan le dijo:
-"Psique, tu única ocupación debe ser aplacar a Cupido".
Así que la joven decidió a marchar de templo en templo buscando a su amado, después de haber vengado a sus envidiosas hermanas haciéndolas morir, despeñadas. Psique, desesperada, creía que nunca encontraría a Cupido, hasta que un buen día se topó con Afrodita, que se apoderó de la joven, la convirtió en esclava y la obligó cruelmente a realizar los más humillantes trabajos. Psique pedía auxilio a Cupido. Afrodita también le ordenaba a la infeliz princesa las más fantásticas tareas en las que corría el riesgo de ser devorada por dragones y otros monstruosos animales, pero Cupido la ayudaba y protegía oculto, quien la seguía amando en secreto.
LOUIS JEAN FRANÇOIS LAGRENÉE, Psyche surprend L'Amour endormi (siglo XVIII)
Un día, Afrodita le ordenó a Psique que descendiera a los infiernos y pidiera a Perséfone una caja que contuviera alguna de sus gracias, para renovar alguno de sus atractivos, marchitados por el sufrimiento. Una voz misteriosa animó a la princesa, diciéndole lo que debía hacer. Psique se dirigió al infierno, llevando en las manos dos tortas y en la boca dos monedas, que dio al barquero Caronte y al guardián Cancerbero. Llevada a la presencia de Perséfone, rechazó el festín al que la convidaba, sentándose en el suelo y comiendo el pan moreno. Y así recibió de la reina infernal la caja cerrada que le pedía Afrodita.
Finalmente, Cupido no pudo soportar más la maldad de que era víctima su amada por parte de su madre y le pidió a Zeus que convocara a todos los dioses para hacer un juicio sobre el caso de Psique. Se le concedió a la princesa el don de la divinidad y Hermes la llevó al Olimpo. Después Zeus casó a Psique solemnemente con Cupido y en la boda la misma Afrodita se reconcilió con la joven esposa de su hijo.

EDMUD DULAC, Psyche looking at Cupid (finales del siglo XVIII)

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